En el mercado no hay nada parecido. Y en la actualidad los promotores de la idea siguen estudiando las incorporaciones que les queda por hacer. Una es el temporizador que hay que añadirle para controlar los tiempos que cada turista va a emplear. Si tienen que ser diez minutos, más o menos. También habrá que fijar una cuota por su utilización.
A la hora de crear el modelo definitivo se va tener muy en cuenta que el poste resultante va a tener que ser a prueba de vándalos, es decir, muy resistente ante los gamberros y con unos materiales que sean a prueba de las inclemencias del tiempo y del salitre, si están próximos al mar. Estos prismáticos podrán ser a la carta de quien lo solicite ya que todo el añadido multimedia varía de un punto a otro en la ciudad.