Angel Badiola cuenta lo que vio: «Me llama mucho la atención la persecución que sufren, por parte de la Policía Municipal ,esas mujeres suramericanas que colocan en el suelo la mercancía que intentan vender, normalmente en la Brecha, frente a los puestos de las caseras. El espectáculo de esta gente corriendo con los fardos de mercancía a cuestas, escapando de la Policía Municipal resulta poco edificante. El domingo de Pascua fui testigo, en el mercadillo de Anoeta, de la saña con que dos agentes perseguían a estos vendedores. El martes a las 12,30 he vuelto a ver correr a estas mujeres por la Parte Vieja. En la esquina del Boulevard con San Juan, hacía guardia una pareja de municipales a bordo del vehículo S-3. Al alcance de su vista había 8 vehículos estacionados dentro de lo que se considera la Parte Vieja y que según las señales de tráfico a partir de las 12 horas no podían estar allí.Por supuesto que ninguno de estos vehículos fue multado. Solamente interesaban las suramericanas».