Viaja mucho a Suecia por motivos de trabajo. Y cada quince días a Castellón para que su entrenador personal, Alberto González, esposo de la campeona Eva Crespo, controle sus ejercicios, su dieta, su preparación para el Open. Charlamos en la pasarela de su Náutico alternativo.
- Así que en el Náutico, ¿eh? Señorío el de los campeones de fitness.
- Hey, que esto no es el Real Club Náutico de San Sebastián. Este es el Náutico alternativo, el popular. Me siento muy cómodo aquí. Mucho más que en La Concha.
- Sitúeme en lo que usted denomina 'Náutico alternativo'.
- Pues ya sabes, estas escaleras, la barandilla, el murete donde tomamos el sol y nos bañamos. Hay un ambiente muy callejero, muy de verdad. Vienen estudiantes que han hecho pira, gentes que paran en el albergue de Cáritas y te cuentan su vida, sus historias. No faltan quienes se bañan aquí todos los días, sin las florituras de quienes lo hacen para salir luego en la foto. Aquí detienen su paso los cicloturistas que se hacen las tres playas. Y los corredores urbanos.
- ¿Y por qué se siente tan cómodo en estas escalerillas?
- Ya sabes, los hombres que estamos musculados no tenemos buena imagen. Nos ven con los pectorales marcados y, rápido, nos imaginan como unos chuloputas impresionantes. En la orilla de cualquiera de nuestras playas veo que me ven como un bicho raro. Entre esta mi gente, no.
- Pero a todos nos gustan los cuerpos bien musculados. ¿O no?
- No, no creas. O acaso sí. Acaso el cuerpo sí gusta pero no la imagen de prepotencia que transmiten esos músculos. Los que hacemos fitness, y ni te cuento ya los culturistas, lanzamos, parece, un reflejo que no tiene nada que ver con finas criaturas metrosexuales. Las chicas no creen que van a encontrar en nosotros ese lado femenino que tan de moda está. En cuanto a ellos, pues verás. En el gimnasio sí te preguntan por ejercicios, por el tipo de pesas a usar, pero luego, por la calle, si se te ocurre ponerte un niki sin mangas te vuelven a mirar como si fueras avasallando.
- Y no, ¿verdad?
- En absoluto. Piénsalo, el fitness busca el equilibrio corporal y mental de quien lo practica...
- Si le digo la verdad, estoy un poco harta de toda modalidad físico-deportiva acabada en doble 'ss' que promete el equilibrio total: fitness, wellness... Sin contar con el spinning. O el pilates...
- Te entiendo. Pero es que en el fondo, todos los que aparecemos por un gimnasio hacemos fitness.
- ¿En serio? Y nosotros sin saberlo.
- Es que fitness, que viene de una palabra inglesa que significa adecuado, en forma, salud, encajar, equilibrar. Puede ser cualquier actividad deportiva destinada a lograr una buena forma y una mejor salud. Se busca el desarrollo muscular, una perfecta actitud aeróbica que te permita correr sin ahogarte. Se trabaja la forma cardiovascular. Se hacen estiramientos para conseguir la mejor flexibilidad. La suficiente para poder echarte unos bailes. De hecho, yo participé en el Campeonato de España de bailes de salón. Como verás, es total, global. Porque luego, claro está, cuidas tu nutrición. El fitness hace que te sientas bien, que te encuentres fuerte, que sientas confianza en tí mismo. Que sepas que vas a poder correr 500 metros sin perder el aliento y que por dentro estás en forma.
- Ahora me dirá eso de que el fitness es una filosofía de vida.
- No te lo digo porque ya lo has escrito, pero sí. Te preparas, te cuidas, te sientes bien y te maravilla que estés ya en los 40 y te notes más en forma que a los 25.
- ¿La diferencia entre, por ejemplo, fitness y culturismo?
- Yo te diría que el culturismo busca el desarrollo de la masa muscular. Interesante pero menos completo que el fitness. Que conste que no planteo competición entre las dos opciones. Son tan distintas... Unos quieren sentirse enormes, ansían la seguridad que da la fuerza. A los demás nos gusta el equilibrio, la definición, de nuestro cuerpo.
- Usted transmite la sensación de que su relación con el fitness, con las máquinas, las pesas, el gimnasio donde se prepara, es sosegada y vital pero seguro que la cita del 14 de mayo en el Kursaal representa un desafío que le desata los nervios en el estómago.
- Claro. Lo confieso. Mientras no compites, es sólo una manera de vivir de la que no eres esclavo. Ahora, a casi sólo dos semanas de mi primera competición, se ha convertido en obsesión. Visito a a mi entrenador, controlo las pesas, no me permito los cubatas que me permitiría en otro momento y defino al máximo músculos, volumen, flexibilidad... Me voy a enfrentar a profesionales de 25 años. Me estoy probando. Y claro que hoy estoy obsesionado. Sanamemte nervioso.