Viernes, 28 de abril de 2006
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EDICIÓN IMPRESA
JOSÉ GUIMÓN | PSIQUIATRA
«Un exceso de vergüenza produce sufrimiento y neurosis»
El psicoanalista hablará esta tarde en San Sebastián, dentro de Aula de Cultura DV, sobre el paso del pudor a la obscenidad en la sociedad actual
«Un exceso de vergüenza produce sufrimiento y neurosis»
José Guimón con una de sus publicaciones. [PEDRO URRESTI]
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TRAYECTORIA
Psiquiatra y psicoanalista, ha sido catedrático de Psiquiatría en la UPV y en la Universidad de Ginebra.

Autor de 150 trabajos y más de 30 libros, presenta en San Sebastián el último de ellos, La desvergüenza. Del pudor a la obscenidad. (Editorial Espasa).

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Psiquiatra y psicoanalista, José Guimón se ha interesado en su último libro sobre el paso del pudor a la obscenidad registrado por la sociedad occidental en los últimos años. De ello hablará hoy, a las 20 horas en, la sala Kutxa de la calle Andía de San Sebastián, dentro del Aula de Cultura de DV.



- La desinhibición, ¿está de moda?

- En los últimos 15 ó 20 años en nuestra sociedad occidental hay una tendencia a un comportamiento desinhibido. Se advierte en el trato interpersonal, en las costumbres sociales y en la forma en que se manifiestan en los medios de comunicación sentimientos y situaciones que pertenecen al ámbito privado.

- ¿Cada vez hay menos tímidos?

- La timidez es un tipo de trastorno con fuerte carácter hereditario que no ha cambiado mucho con el tiempo. Depende del sistema nervioso vegetativo y de sustancias como la serotonina y la dopamina. Un 10% de la población tiene tendencia a la timidez. La persona puede educarse para ser más sociable y disminuir sus temores. Pero la base biológica queda en el fondo.

- ¿Uno no se cura de la timidez?

- Se puede modificar la tendencia hasta hacerla adaptable a una vida normal.

- ¿Tiene algo de positivo?

- Un cierto grado de timidez puede ser adecuado socialmente, pero un exceso inhibe la conducta, disminuye los resultados personales y dificulta la vida. Se puede llegar a la fobia social, un trastorno que, en grados intensos, hace penosa la vida de algunas personas.

- La fobia social impide, a veces, salir de casa.

- En casos muy extremos es inhabilitante. Hay gente que no puede relacionarse con otras personas. Por ejemplo, la célebre premio Nobel Elfriede Jelinek sufre tal fobia social que no pudo acudir a Estocolmo a recibir el premio. Y eso que toma una enorme cantidad de medicación. Y hay mucha gente así.

- ¿Por qué le interesó la desvergüenza?

- Porque es un capítulo poco estudiado en Psiquiatría e inunda el mundo de la comunicación. Aparece en ocasiones en pacientes con daño cerebral o enfermos de Alzheimer. Se desinhiben y presentan conductas inadecuadas, con exhibicionismo, glotonería o suciedad, desvergüenzas involuntarias dentro de su patología.

- ¿Hay más casos?

- Sí. Están los trastornos de personalidad, los trastornos histriónicos o antisociales. Es la tendencia al exhibicionismo que presentaban Dalí o Warhol. Se trata de un asunto interesante, que tiene que ver con la patología, pero también con la sociedad. Si bien la desvergüenza es inadecuada, el perseguirla puede producir una excesiva inhibición que limita la creatividad artística.

- ¿Qué ha descubierto la biología sobre la inhibición y la desinhibición?

- Hay un gen que tiene que ver con la inhibición conductual, que pasa de padres a hijos con una frecuencia importante. La gente desinhibida tiene más hormonas sexuales.Y los inhibidos, menos dopamina, neurotrasmisor relacionado con la gratificación. Algunas personas con lesiones cerebrales o Alzheimer presentan desinhibición con desvergüenza.

- Usted hablará de alguno de ellos en su conferencia...

- De Kooning sufrió Alzheimer a los 60 años y dejó de pintar a los 70. Y, de repente, a los 80, pintó unos cuadros extraordinarios.

- El equilibrio entre la timidez y la desvergüenza, ¿es el adecuado?

- La vergüenza es necesaria para la vida social. Los animales no la tienen. Aparece en la infancia y a lo largo de la humanidad como una forma de inhibir comportamientos antisociales. Pero un exceso de vergüenza, como demuestran los psicoanalistas, produce sufrimiento y neurosis.

- ¿Por qué hemos pasado del pudor a la obscenidad?

- Ha ocurrido en la sociedad occidental. No siempre hemos sido pudorosos. La obscenidad es tan vieja como la humanidad. Pero la pudibundez no es sólo sexual. Hoy resulta impúdica la exhibición de la riqueza, la forma en que se miente desde el poder o las retribuciones de algunos directivos.



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