Jueves, 27 de abril de 2006
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TOLOSA - GOIERRI
JORNADAS NATURALEZA
'Ciudad y territorio' en la segunda jornada sobre naturaleza
El arquitecto Mikel Iriondo, el bertsolari Andoni Egaña y el lingüista Kike Amonarriz hablaron desde su experiencia sobre su idea de Gipuzkoa y la ciudad
TOLOSA. DV. Un inglés preguntó en una ocasión a un goierritarra: «Where are you from?» y el hombre contestó: «I´m from Ataun». «Which?», respondió el inglés. Así, con esta pequeña anécdota comenzó la segunda sesión de las jornadas sobre naturaleza '¿Urbanismo insostenible?' bajo el lema de 'Ciudad y territorio' organizadas por la fundación Naturgintza y patrocinadas por el Ayuntamiento de Tolosa que tuvieron lugar el martes. De este primer ejemplo se sirvió la presentadora y moderadora Irene Larraza, para conducir las primeras preguntas que se plantearon en la mesa redonda, tales como: «¿Existe Gipuzkoa más allá de lo administrativo?, ¿qué provecho obtenemos de nuestro pequeño mapa? ¿Es verdad que para los donostiarras no existe la provincia?», Y avanzando un poco más sobre el tema: «¿Es más privilegiado el que vive más cerca del polideportivo, de la escuela o del trabajo? y ¿es lo urbano sinónimo de lo moderno e intelectual?».

Éstas fueron algunas de las preguntas que fueron contestando los ponentes a lo largo de las dos horas, cada uno desde su punto de vista y experiencia. En la mesa se reunieron Mikel Iriondo, arquitecto y uno de los miembros del grupo que revisa las Normas Subsidiarias de Tolosa; Kike Amonarriz, sociolingüista y humorista, y el bertsolari Andoni Egaña.

El primero en tomar la palabra fue Mikel Iriondo, que comenzó la jornada de 'Ciudad y territorio' desde el ángulo más técnico basándose en las tendencias actuales en cuanto a la configuración y desarrollo urbanístico. Puso el acento en la cantidad de viviendas que estamos construyendo sin pararnos a pensar si son realmente necesarias. Para explicarlo destacó el ejemplo de las construcciones que se levantan con el objetivo de que se conviertan en segundas o terceras viviendas, cuyo máximo exponente se encuentra en la costa mediterránea. «Gracias a los bajos tipos de interés y las hipotecas infinitas en el tiempo, hace que estas casas sean más asequibles, aunque en parte innecesarias, por lo que el resultado no es otro que un impacto negativo sobre el medio y los recursos naturales, así como la destrucción de los paisajes», destacó el arquitecto.

Exponiendo un ejemplo más cercano, indicó que a pesar del gran número de viviendas vacías, la Comunidad Autónoma Vasca tiene proyectadas 160.000 nuevas viviendas, 38.000 de éstas en Gipuzkoa y 1.900 en Tolosaldea. Con estos datos dejó caer preguntas sobre si estamos construyendo de acuerdo a necesidades reales. Pero más allá de las viviendas, se preguntó sobre otros casos que también afectan a nuestro territorio: «¿Todos los pueblos costeros necesitan un puerto deportivo? ¿qué vamos a hacer con el aeropuerto?, ¿con el tren de alta velocidad? ¿y con el puerto de Pasajes...? Todas estas cuestiones nos las deberíamos plantear desde un punto de vista de equilibrio entre naturaleza y ciudad, y en cuanto a las comunicaciones, teniendo presente el valor del terreno natural».

Modelo territorial

El arquitecto Mikel Iriondo puso en relieve la crisis del modelo territorial a la que asistimos. Y sobre ello destacó que en el caso de Tolosaldea, Tolosa ha dejado de funcionar como capital de comarca, porque ahora muchos son los que prefieren cubrir sus necesidades en otras poblaciones, incluso en Urbil o en Garbera, que quedan aún más lejos, con el perjuicio ambiental que conlleva, aunque en ello juega un papel importante la calidad de las comunicaciones con Tolosa.

Bajo este punto de vista, de que Tolosaldea debería volver a conformar una unidad territorial en sí misma, los proyectos urbanísticos deberían nacer en la misma línea. Así, Iriondo señaló que cada pueblo no debería actuar por separado con planteamientos sectoriales, sino que dada la crisis urbanística, deberían cumplirse unos derechos básicos y primarios: «Hay que reflexionar sobre los temas y los elementos afectados tratándolos desde su globalidad sin límites administrativos, tener en cuenta que los planteamientos sectoriales no son sostenibles, minimizar el daño a la naturaleza, y para todo ello, cambiar ante todo de método de trabajo, activando la participación de todos nosotros y que los Ayuntamientos se tomen los planes comarcales como algo propio y no ajeno, dejando de la lado las carreras urbanísticas».

Sentido de pertenencia

En segundo lugar, tomó la palabra el lingüista y humorista tolosarra Kike Amonarriz: «En un primer momento no sabía qué relación podía tener el urbanismo y la ciudad con la sociolingüística que es el tema del que puedo hablar, pero después enseguida me di cuenta». Y es que, tal como destacan en la fundación Naturgintza, ahora se habla de una nueva planificación territorial, de la ciudad de ciudades, que también acarrea consecuencias directas en las relaciones humanas. Esta nueva forma de estructurar el espacio conlleva a su vez un desarraigo social, en cuanto a que la historia de cada lugar se difumina en una red de redes. Los ciudadanos van perdiendo el sentido de pertenencia, lo que influye directamente sobre los aspectos culturales, educacionales y lingüísticos.

Precisamente en este punto es donde entró la participación de Kike. Así, habló sobre la situación del euskara en Tolosa y su rápida recuperación en los últimos 20-25 años y también sobre Tolosa como centro neurálgico de toda la comarca, donde podrían desarrollarse las relaciones sociales en un territorio ideal reforzado con el plus de la utilización del euskera, que se habla tanto en los pueblos del alrededor como en la villa, y más aún teniendo en cuenta el proceso de homogenización y mestizaje que atraviesa esta lengua.

Desarrollo económico

El bertsolari Andoni Egaña, tercero en exponer su experiencia, comenzó su presentación admitiendo que podía decir pocas cosas sobre organización urbanística, pero contó una historia imaginaria sobre su punto de vista de Gipuzkoa y la ciudad. La historia versaba sobre un personaje ficticio. «Isidro, que así se llamaba el personaje, ha ido prosperando en su negocio y ha conseguido crear riqueza y desarrollo económico, pero para llevar a cabo su empresa ha comprado furgonetas. Y como el negocio va bien, también un coche nuevo a su mujer, y así mismo, pudo construirse una casa en Bidania para los fines de semana, retornando a sus orígenes para lo que también necesitaba un 4x4. Y a la hija que ha cumplido los 18 le ha obsequiado con otro coche para que no tenga que ir en tren a la universidad». Con este ejemplo, quiso dar su versión sobre la Gipuzkoa de hoy y destacar que al mismo tiempo que se crea riqueza, la naturaleza lo paga en ocasiones a un precio muy alto. «En cierto modo, todos tenemos algo de Isidro», finalizó Egaña.



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