A la una de la tarde estaba citado para someterme a una intervención quirúrgica de hernia inguinal. Acudí, como me pidieron, sin tomar alimentos desde las 9 de la mañana. Pero no sólo eso; me estuve preparando psicológicamente para esa intervención, aunque la noche anterior no conseguí pegar ojo. Cuál es mi sorpresa que al presentarme en Ingresos me rechazan pues me dicen que no hay camas. Mi malestar es por el desprecio a los pacientes, ya que ni se molestan en avisarnos al teléfono, al que sí que llaman para comunicar otras cosas. Manifiesto mi malestar por esta forma de tratar a los pacientes, y animo a que denuncien esta práctica.