MADRID. Diez furgonetas blancas pintadas de azul llegaron ayer a las puertas del Parlamento, ante los leones del palacio de la Carrera de San Jerónimo, cargadas con 876 cajas repletas de pliegos de firmas de los 4.028.396 españoles que se sumaron a la iniciativa del Partido Popular para pedir al presidente del Gobierno la convocatoria de un referéndum. A fin de evitar una colisión con la legislación, el PP no reclama una consulta popular sobre el Estatuto catalán, sino sobre el hecho de que España siga siendo la única nación y que todos los españoles tengan los mismos derechos.
El líder de la oposición, Mariano Rajoy, que se dejó fotografiar ante las cajas con los documentos, aseguró que «esta iniciativa no va contra nadie, es a favor del sentido común» y dijo que «es exquisitamente democrática». Destacó que se trata de la propuesta política «más respaldada de la democracia» desde la aprobación de la Constitución y ofreció a los propietarios de los cuatro millones de firmas el compromiso del PP con la defensa de su reivindicación en pro de un referéndum.
Como prueba de la importancia que este partido concede a la voluntad expresada por los firmantes, será Rajoy quien defienda la propuesta ante el pleno del Congreso, el próximo martes. El presidente popular escenificó la entrega de rúbricas en el Parlamento arropado por una treintena de diputados de su grupo y varios miembros de la plana mayor, como el secretario general, Ángel Acebes; el portavoz parlamentario, Eduardo Zaplana, y el presidente del PP de Cataluña, Josep Piqué.
Insistió en que la propuesta para reclamar la consulta popular «no es partidista ni de derechas ni de izquierdas ni de centro, no es ideológica». Aseguró que cuenta con el apoyo de personas que no han votado al PP y que, probablemente, nunca lo votarán pero han querido salir en defensa de las reglas de juego aprobadas por todos en 1978. COLPISA