MADRID. Iberia ya tiene su compañía de bajo coste. Después de meses de amagar con la creación de una aerolínea de vuelos baratos, ha sellado por fin una alianza con varios socios nacionales para la creación de una firma que, con base en Barcelona, realizará vuelos punto a punto. La empresa presidida por Fernando Conte se incorporará en el accionariado del nuevo proyecto con un mínimo del 20% del capital social. El Grupo Cobra (ACS), Iberostar, Quercus (del grupo catalán Agrolimen) y Nefinsa, la sociedad inversora de la familia Serratosa, le acompañarán en el proyecto, en el que todos permanecerán al menos tres años.
«Si queremos competir con las aerolíneas de bajo coste debemos hacerlo con las mismas condiciones». Una idea que el presidente de Iberia, Fernando Conte, ha expresado de forma reiterada durante el último año y medio. Las low cost han puesto en apuros a Iberia, que ha visto cómo su cuota de mercado en España y Europa se recortaba poco a poco. Incluso, el propio Conte en la presentación de resultados de 2005 de la compañía aseguró que sus previsiones pasan por que este tipo de aerolíneas -que ya transportan a tres de cada diez viajeros que llegan a España por avión- controlen en dos o tres años el 50% de los vuelos de corto y medio radio en el país.
La sede estará en Barcelona, desde donde volará a otros puntos de España y Europa. La elección de la ciudad condal no es casual, pues es el punto en el que las bajo coste más daño han hecho a Iberia en los últimos años. COLPISA