La juez considera que los cuatro acusados participaron en los hechos, aunque "de diferente manera e intensidad". Por ello, condena a dos de ellos por un delito contra la integridad moral, y a los otros dos, que "rieron la broma aún cuando no ejecutaron el acto", por una falta de vejación injusta.
Según recoge la sentencia, los hechos ocurrieron sobre las seis y media de la tarde, cuando los cuatro acusado, tres de ellos domiciliados en Irún y uno en Hondarribia, se encontraban con sus motos junto a una zona ajardinada de la ermita Santa Elena. Los jóvenes tenían una botella con gasolina que iban a utilizar como combustible para una de sus motos.
Discapacidad mental
La víctima, que entonces tenía 15 años y que sufre una discapacidad mental del 33%, se acercó al grupo y llamó "drácula" a uno de los acusados, quien le pidió que cesara. Sin embargo, el joven deficiente siguió "con su broma" y agarró y zarandeó al mismo menor, "ocasionando la caída de su casco al suelo".
El joven recriminó su actuación al menor deficiente. Mientras discutían, un tercer joven cogió la botella con gasolina, la roció por la cabeza de la víctima y bromeó con prenderle fuego. Además, el segundo joven acercó un cigarro al menor deficiente, que se movió para evitarlo y se quemó con el mismo. Los otros dos menores, que estaban sentados en un banco, "rieron la broma".
Arrepentimiento
Finalmente, la víctima se fue llorando a su casa y contó lo sucedido a su madre, quien en principio no le dio importancia pero finalmente interpuso una denuncia ante la Guardia Municipal.
El joven que le roció con gasolina ha sido condenado a nueve meses de libertad de vigilada. La sentencia señala que el menor "ha manifestado su arrepentimiento" y ha pedido perdón a la víctima.
Sin embargo, la juez constata que la actitud del joven que amenazó con prenderle fuego con un cigarro no es la misma. Por ello, le condena seis meses de libertad vigilada y, si no cambia, a otros seis meses de internamiento en régimen semiabierto.