SAN SEBASTIÁN. DV. «No entendemos muy bien la preocupación de los donostiarras sobre las intervenciones que se están realizando en Cristina Enea. Somos profesionales y nuestras actuaciones están muy bien meditadas conjuntamente con los técnicos del Ayuntamiento. No vamos a hormigonear el parque, sino a subrayar las cosas más bonitas que tiene», aseguró ayer Kirsten Schomakers, la responsable de la agencia alemana TER, ganadora del concurso de rehabilitación de la finca que legó el duque de Mandas a la ciudad.
En una mañana húmeda, con un contínuo spray de sirimiri que no mojaba, el alcalde, Odón Elorza; los concejales de Medio Ambiente y Movilidad, Denis Itxaso y Ernesto Gasco; técnicos del Ayuntamiento, encabezados por la jardinera municipal, Esperanza Martínez-; así como los responsables de Construcciones Mariezcurrena S.L. - encargada de las obras en el parque-, visitaron con representantes de los medios de comunicación los trabajos que se efectúan en Cristina Enea y que han levantado en las últimas semanas una gran alarma social ante las denuncias efectuadas por grupos ecologistas y partidos de la oposición del consistorio, que los consideran «agresivos», porque «incumplen el legado de Fermín Lasala y las leyes de conservación de la naturaleza».
Schomakers explicó las actuaciones zona por zona. Así indicó que solo se está interviniendo en los caminos principales de la finca, que ya estaban anteriormente asfaltados, y que quedarán finalmente cubiertos por una superficie compacta de piedras pegadas entre sí, que asemejan una especie de 'guirlache', por sus colores 'amielados'.
El resto de los caminos se mantendrán tal como están ahora, «con su duende y su misterio», según apuntó Elorza.
El espacio que ocupaba la que fuera casa del guarda, que ha sido derribada, se convertirá en una terraza-mirador ajardinada con bancos. Una zona de estancia a medio camino entre la entrada al parque y la casa del duque de Mandas, que recibirá el nombre de Gladys del Estal, la ecologista muerta en Tudela por disparos de la Guardia Civil en el transcurso de una manifestación pacifista.
«En recuerdo a la casa que existió, será como una habitación verde con las plantas, arbustos y setos que van a ser plantados», afirmó Schomakers.
La intervención en Cristina Enea pretende conservar el agua de la lluvia que cae sobre el parque para el propio jardín. Así se ha dispuesto un sistema de 'celdas' que enterradas bajo el césped retengan el agua pluvial y por un sistema de canalizaciones la distribuyan después por toda la finca. Asimismo se rehabilita el estanque, «lleno de fugas de agua», y sobre lo que ahora se ve como cemento irá una capa de vegetación. «El agua del estanque se purificará de un modo natural gracias a un filtro. La piscina va a tener en una de sus zonas un borde de madera y una rampa de gravilla para el acceso de las aves». La parte superior del parque- la elipse- quedará rodeada por un camino asfaltado. En el medio quedará la pradera central, en cuyo interior, y de forma oculta, oculta, se ha instalado un almacén de drenaje que va a permitir mediante un sistema de cajas comunicadas mantener la humedad necesaria.
Las obras estarán concluidas en julio y el parque rehabilitado se abrirá en agosto.