IRUN. DV. Las pastelerías irundarras trabajaban ayer a contrarreloj para que hoy, festividad de San Marcos, todos los niños, los jóvenes y los solteros, en general, tuviesen sus opillas listas. Tal y como dicta la tradición, que perdura desde hace más de medio siglo y está circunscrita a la zona del Bidasoa, además de Errenteria, todas las madrinas han obsequiado hoy con una opilla a sus ahijados, quienes tendrán la tarea de bendecirla en alguna de las parroquias de la ciudad.
Las pastelerías han ofrecido, durante la última semana, una imagen diferente a la del resto del año, ya que los tradicionales bizcochos decorados con huevos cocidos, un pollito y otros elementos vistosos, han ocupado cada uno de los rincones de las mismas. «Estamos a tope, haciendo constantemente opillas porque según vamos sacando se las van llevando», explicaba Shole Aguirre, de la pastelería Brasil.
En la pastelería Biolitz en cambio, no han padecido el agobio de otros años. «Estamos más flojillos que en otras ocasiones. Ayer -por el domingo- vino poca gente, aunque hoy, sin duda, será el día fuerte. Mientras que otros días hemos realizado un pedido de cuarenta opillas a Brasil y a Ogitxu, que son quienes nos envían los bizcochos, para hoy hemos pedido ochenta», explicaba Virginia.
Para niños alérgicos
Los huevos, bien tintados en rojo o de chocolate, las yemas, los caramelos y el pollito siempre han tenido un lugar privilegiado en el bizcocho, y cada vez van incorporando más novedades. A los distintos tipos de opilla que la mayoría conoce, tales como de bizcocho natural, bizcocho de almendra o la piper opilla, elaborada con galletas, hay que añadirles los que se hacen para niños alérgicos. «Es cierto que todos los años hemos tenido que hacer opillas especiales, pero este año destacan este tipo de pedidos para niños que no pueden tomar huevos, harina y demás. Para ellos elaboramos una opilla a base de chocolate», explica Shole Aguirre.
Especiales serán las opillas también para los aficinados al fútbol y, especialmente al Real Unión, ya que este año las pastelerías Erauskin disponen de una versión futbolística de la opilla, donde los balones hacen de improvisados huevos y una banderita con el lema Aupa Unión! decora el postre. «La gente viene con encargos de niños que quieren la opilla del Real Unión y se están vendiendo muy bien. De todos modos, las opillas de siempre siguen siendo las preferidas de la clientela», señalaba Marian.
La tradición de la opilla, lejos de decrecer, se ve reforzada incluso fuera del Bidasoa. Las empresas de paquetería tienen por estas fechas trabajo extraordinario. «Este año hemos enviado muchas opillas a distintos puntos de Europa, como Austria, Estrasburgo, Irlanda, o Portugal», señalaba Shole Aguirre. «Incluso hemos recibido varios encargos de Polonia, de gente de Irun que vive allí, donde también celebran el día de San Marcos con un postre parecido a nuestra opilla», añadía.
Hacia el mediodía, el protagosnismo pasará de las parroquias a las campas de los montes cercanos, como San Marcial o Guadalupe, donde niños y mayores degustarán sus esperados bizcochos siempre y cuando el tiempo lo permita.