Los gobernantes del eje EE.UU-Israel vuelven a amenazar a la República islámica de Irán. El sionista Simón Peres ha declarado que el presidente Mahmud Ahmadineyad acabará «como Sadam Hussein». Ya sabemos que los dirigentes israelíes tienen luz verde para amenazar, injuriar y saltarse todas las normas internacionales sin recibir nunca una sanción desde la ONU. Pero no nos perdamos en declaraciones altisonantes que son cortinas de humo y vayamos al núcleo de la cuestión.Como se preguntaban los juristas latinos cuando sucedía un crimen: ¿Qui prodest?¿ A quién beneficia? Concretamente, ¿a qué intereses geopolíticos beneficia la derrota de los regímenes árabes nacionalistas y en particular de la República islámica de irán? Ya sabemos que a los países europeos no. Éstos han sido arrastrados a la guerra por gobiernos subalternos, subordinados al imperialismo norteamericano. Pero ¿benefician estas guerras a los propios EE UU? Muchas petroleras expresan su preocupación por la situación bélica en Oriente Medio. Entonces, ¿quién es el instigador de la guerra contra Irán? El Estado sionista y su lobby en los EE UU. Como acertadamente afirma el sociólogo James Petras, «en sus guerras en Oriente Próximo Estados Unidos sacrifica los intereses vitales de las compañías petroleras a petición del lobby pro israelí en favor de la búsqueda de una hegemonía de Israel en la región».
Con respecto a la «crisis nuclear» sólo cabría decir que es una expresión del nivel de de generación moral al que ha llegado la clase política en muchos países de Occidente. ¿Por qué Irán no va a tener derecho a desarrollar un programa de energía nuclear? Irán no es una amenaza para ningún país, Irán no ha agredido a nadie ni tiene intención de hacerlo. Sí que están dispuestos a defenderse si les atacan que es algo muy diferente.
Pero no mareemos la perdiz. El problema no es «programa atómico» de Irán. El verdadero problema para los sionistas y sus colaboradores yankis y británicos es que, en sus planes de dominación de todo el Medio Oriente, hay una país que no se deja avasallar. Por eso quiero expresar mi apoyo y solidaridad al pueblo de Irán y a su presidente, cuyas palabras escuecen a los hipócritas occidentales.