ZUMAIA. DV. Más de un centenar de niños y niñas zumaiarras participaron ayer en uno de los actos con más atracción de las fiestas de San Telmo de Zumaia, la tamborrada infantil. Atrás quedaban los meses de ensayos y las dudas ante la posible suspensión por la lluvia. Todo el pueblo estaba en la calle, cámara en mano, para captar los más pequeños detalles de sus queridos tamborreros. Era tal la cantidad de gente reunida que en la céntrica calle Erribera la tamborrada tuvo que pasar por un estrecho pasillo.
La comitiva compuesta por los jóvenes tamborreros, la Banda Municipal de Música y una carroza, para los niños más pequeños, que representaba a la restaurada Cofradía de Mareantes, partió pasadas las doce del mediodía desde las instalaciones del Instituto para, pocos minutos después, desembocar en el muelle, donde fue recibida por el numeroso público allí congregado. El grupo se detuvo en varios puntos del recorrido para tocar piezas unidas a la historia de la tamborrada del maestro Sarriegui, así como de Francisco Francesena, director de la Banda de Música de Azpeitia. Los niños, concentrados, seguían las indicaciones de los directores y trataban de aislarse de las numerosas cámaras de fotos y video que jalonaban el recorrido. Con la llegada a la plaza Eusebio Gurrutxaga, y tras ejecutar las últimas piezas, se puso término al festejo.
Hoy, festividad de San Telmo, a partir de las 10.30 de la mañana se llevará a cabo uno de los actos más tradicionales de las fiestas, la procesión del santo desde la parroquia San Pedro hasta la ermita de San Telmo, situada encima de la playa de Itzurun, y desde donde se bendecirá el mar.