El ertzaina acusado de matar de un tiro a un hombre en Alegia ha afirmado hoy que creyó que el muerto participaba en un secuestro terrorista y ha dicho que el arma se le disparó cuando éste se resistió, aunque la novia del fallecido, testigo de lo ocurrido, ha indicado que le disparó cuando ya lo había reducido.
En la primera sesión del juicio por estos hechos que se celebra en la Audiencia de Gipuzkoa, el fiscal ha reclamado para el procesado dos años de prisión, que se le inhabilite durante otros cuatro para su profesión y que se le retire el permiso de armas durante cuatro años más, además de diferentes indemnizaciones.
La acusación particular, ejercida por la familia del fallecido, un hombre natural de Gudín (Ourense) pero residente en Beasain, reclama cuatro años de reclusión, eleva a seis años la petición de inhabilitación y de retirada del permiso de armas, y demanda también distintas compensaciones económicas.
Los hechos enjuiciados ocurrieron el 19 de diciembre de 2003, cuando el ertzaina que participaba en un dispositivo policial por un accidente de tráfico ocurrido al paso de la carretera nacional N-I por Alegia descubrió un Opel Astra y un Ford Mondeo estacionados en el arcén del sentido contrario y que las personas que viajaban en ellos se comportaban de un modo extraño.
El agente acusado, que ha declarado en la sesión de hoy, ha asegurado que vio que el conductor del Ford estaba siendo agredido por varias personas que se encontraban en el coche y por un hombre que estaba en el exterior.
El policía ha recordado que en aquellas fechas la prensa había publicado un comunicado en el que ETA amenazaba a la Ertzaintza, por lo que los agentes habían recibido la indicación de que extremaran sus medidas de seguridad.
El acusado ha precisado que al presenciar lo que pasaba en aquellos coches pensó que se trataba de un atentado o de un secuestro por lo que avisó a su compañeroy salió corriendo hacia el lugar donde se encontraban los vehículos gritando: "¡Alto Ertzaintza!" y con la pistola desenfundada.
Ha aclarado que, mientras esperaba a que pasaran varios automóviles para terminar de cruzar la mediana, observó cómo el ahora fallecido intentaba escapar o refugiarse en el interior del Mondeo, actitud que le hizo pensar que efectivamente se encontraba ante un hecho delictivo.
Cuando consiguió llegar hasta donde estaba la víctima la agarró por la espalda y la arrastró hasta la zona del maletero del Ford, donde, según la versión del ertzaina, el hombre se revolvió y en el forcejeo se le disparó el arma, sin que él se diera cuenta de lo ocurrido hasta que transcurrieron unos segundos.
El procesado ha recalcado que en aquellos instantes no tenía "ninguna duda" de que se trataba de delincuentes, pero después de lo ocurrido descubrió que no eran terroristas porque el resto de ocupantes bajaron del coche y se dio cuenta de que estaban bebidos.
Por el contrario, la compañera sentimental del fallecido ha ofrecido una versión totalmente distinta de lo ocurrido. La mujer ha recordado que aquel día ella conducía el Opel Astra en el que viajaba con su novio y que paró el coche al ver que sus compañeros detenían el Ford Mondeo.
La chica ha explicado que su compañero se bajó para preguntar al conductor del Ford por qué se había parado, momento en el que vio a un ertzaina que llegó gritando y corriendo con una pistola en la mano con la que golpeó al fallecido en la cabeza, lo agarró por detrás y lo llevó hacia el maletero del Mondeo.
En este lugar, según el testimonio de la mujer, la víctima se agachó y dijo al agente que "no estaba haciendo nada malo", momento en el que el policía le dio un tiro.
Cuando salió del coche, el autor del disparo le dijo que su novio le había agredido, pero ella le respondió: "Cómo te va a agredir si estaba de espaldas", instante en el que el policía aseguró que se le había disparado el arma y se marchó con las manos en la cabeza.
En esta primera jornada del juicio han declarado además varios ertzainas, el encargado de una grúa y un camionero que presenciaron los hechos. El juicio se reanudará mañana con la práctica de las pruebas periciales y las conclusiones e informes de las partes.