«Físicamente quedan pocos testigos del antiguo camino, aunque aún queda una intensa labor de investigación que quizás demuestre que existen más elementos», señalan en el Ayuntamiento. Algunos datos que se han estudiado hasta el momento demuestran que en el actual barrio de Santa Lucía de Tolosa, se encontraba la ermita de Santa Magdalena y la fuente del mismo nombre, que acogía a los peregrinos que llegaban desde Europa a los templarios de Arramele. También se asocia a esta vía gran parte del casco viejo de Tolosa, así como otras ermitas. En definitiva, esta Ruta del Interior, a pesar de haber perdido el protagonismo de hace varios siglos, sigue siendo un interesante camino verde y dorado, como los valles guipuz-coanos y las llanuras alavesas, a lo largo de 200 kilómetros, que constituye un eje común en el que la diversidad, lejos de dividir, enriquece al caminante.