SAN SEBASTIÁN. Las fuerzas políticas condenaron ayer el ataque cometido contra la ferretería de un concejal de UPN en Barañáin y mostraron su apoyo a los afectados. A falta de la confirmación sobre si se trata de un acto de kale borroka, los partidos recalcaron que este tipo de hechos no tienen cabida en el proceso de paz abierto. El dirigente de Batasuna Pernando Barrena eludió pronunciarse hasta no conocer más datos sobre lo ocurrido.
Desde el PNV, su presidente en Navarra, José Ángel Agirrebengoa, señaló que «todas las acciones violentas merecen nuestra repulsa y nuestra condena» y resaltó que «en una sociedad democrática no cabe el recurso a la violencia para resolver ningún conflicto».
En el PSOE, su portavoz parlamentario, Diego López Garrido, condenó el «atentado» y llamó a la unidad de los partidos políticos «en torno al Gobierno» e instó a no aprovechar el suceso «para obtener ventajas partidistas». Los socialistas vascos, a través de su Secretario de Organización, Rodolfo Ares, eludieron hablar de atentados, pero condenaron igualmente de forma «enérgica» el incendio provocado. «Si se confirma que ha sido el entorno de la denominada izquierda abertzale, es un hecho gravísimo», dijo, al tiempo que reclamó a los dirigentes de Batasuna que digan «con toda claridad que se desmarcan de este tipo de acciones».
«Prudencia»
El presidente del PP, Mariano Rajoy, exigió al Gobierno que «aclare» las causas de este episodio y pidió al presidente José Luis Rodríguez Zapatero que actúe con «prudencia», que «ande con cuidado» y que «no olvide nunca que hay muchos españoles que han perdido la vida». Aún y todo, reiteró su apoyo al Ejecutivo en la lucha antiterrorista. Para los populares vascos, el incendio confirma que «los terroristas tienen a Navarra en su punto de mira», ya que, según recordó su secretario general, hace unos días hubo un supuesto envío de cartas de extorsión a empresarios navarros. Carmelo Barrio reclamó a Zapatero que «no negocie» con los terroristas y que recupere «la expresión 'buscar la derrota de ETA'».
Izquierda Unida, en palabras de su coordinador general, Gaspar Llamazares, indicó que, si se confirma el ataque «habría que plantearse una exigencia clara de que la tregua lo es en todos los frentes», incluida la kale borroka. En el mismo sentido, EB consideró que el ataque «es un obstáculo para el avance en el cese definitivo de la violencia y el inicio de un diálogo resolutivo». A pesar de todo, Oskar Matute añadió que lo sucedido «no puede hacer perder la ilusión ni la esperanza en el cese definitivo de la violencia».
La reacción más contundente vino desde CDN, socia de UPN en el Gobierno foral. La formación exigió la paralización del proceso de paz si se confirma «la motivación política» del incendio porque, argumentó, «no cabe ninguna negociación mientras exista la más mínima expresión» de violencia y «no se consolide otra realidad».
Desde la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), consideraron «lamentables» los hechos y mostraron «la nula credibilidad de los asesinos de ETA». Según indicaron, «de nuevo, el entorno de la banda armada ha vuelto a demostrar que no entiende más que el lenguaje del terror, del miedo y del crimen». AGENCIAS