Minutos antes de las once de la mañana de ayer, los peatones que disfrutaban del sol matutino por la calle Loyola de San Sebastián se sobresaltaron al escuchar un fuerte alarido. Era Spencer Tunick que, camino de la rueda de prensa, explicaba a sus acompañantes las prestaciones vocales que requerirá a los participantes en su instalación. Tunick llegó el miércoles a mediodía a San Sebastián, procedente de Nueva York con escala en Madrid. Ya por la tarde inspeccionó el Kursaal y por la noche hizo por la parte Vieja una ronda de pintxos, que calificó de «increíbles». Ayer por la mañana, madrugó para comprobar el efecto que la luz del amanecer causa tanto fuera como dentro del Kursaal y posteriormente, compareció ante la prensa.
El fotógrafo estadounidense se mostró ayer relajado y en forma durante el encuentro. En tono de broma, recomendó a los famosos -y aquí citó a Drew Barrymore- que no acudan a la cita nudista porque el protagonista es el ciudadano anónimo, recomendó a los periodistas participar en la instalación «con un bolígrafo que escriba sobre la piel para tomar notas» y hasta se mostró dispuesto a posar desnudo en su habitación de hotel para una periodista que le preguntó sobre su disposición a hacerlo.
Cerca de setenta periodistas están acreditados para cubrir el acto, en el que más de cuarenta voluntarios de la organización colaborarán para que todo transcurra según el guión previsto.