SAN SEBASTIÁN. DV. El secretario general de la patronal guipuzcoana, Adegi, José María Ruiz Urchegui, no tiene conocimiento de que una nueva oleada de cartas por parte de ETA hubiera llegado a manos de empresarios de este territorio. Ruiz Urchegui confía en la implicación de los gobiernos central y vasco en este proceso y al mismo tiempo considera que hay que mantener la prudencia, pero sin «tremendismos».
-¿La patronal guipuzcoana tiene constancia de la existencia de nuevas cartas de ETA a empresarios?
-No. Desconozco totalmente esas informaciones que en las últimas horas apuntan a la existencia de una nueva remesa de cartas en Navarra. Hemos tenido cartas a lo largo de todo el tiempo, pero lo cierto es que desde hace unas fechas no sé nada en relación a la existencia de una nueva remesa de cartas por parte de ETA.
-¿Adegi conoce si algún empresario ha recibido alguna carta de extorsión después de la declaración del alto el fuego?
-No nos consta este hecho en absoluto.
-¿Le ha sorprendido la noticia?
-Sí me ha sorprendido porque después de la declaración del alto el fuego estábamos comprobando que estaba todo absolutamente parado. Además, hace pocos días se conoció el contenido del primer informe de verificación del Gobierno en el que se certificaba la ausencia de violencia. No hay que olvidar que son los primeros días después del alto el fuego.
-¿Cómo valora Adegi la actual situación?
-Estamos tranquilos en el sentido de que sabemos que es un proceso y que llevamos pocos días después del anuncio del alto el fuego. Tampoco hay que olvidar que el proceso de verificación es un tema de largo alcance.
-¿Y en qué más se basa su confianza?
-No hay que olvidar que se han hecho manifestaciones en las que están implicados el propio Gobierno central, con su presidente Rodríguez Zapatero al frente, y el Gobierno Vasco, con el lehendakari a la cabeza. Ibarretxe comentó la semana pasada en San Sebastián que era un tema universal. Estamos confiados y sabemos que es un periodo que hay que ir haciéndolo. El asunto lo vemos bastante cuajado y con una implicación importante.
-¿Hay que mantener la prudencia?
-Sí. Hay que ser prudentes y cautos en este proceso, y no debemos caer en el tremendismo, ya que he oído que las cartas son de marzo y no hay que olvidar que el alto el fuego se inició el día 24 de ese mismo mes. Puede haber altibajos de este tipo o de otro similar en el camino, tanto por un lado como por otro. Hay que apostar con confianza en que esto vaya para adelante. Aquí estamos pensando en términos de blanco y negro, y se pueden dar situaciones en las que haya matices de interpretación por ambas partes.
-Las últimas cartas de ETA han cambiado de estilo en su redacción. ¿Cómo lo interpreta?
-No es nuevo ese cambio de estilo y no me ha extrañado. Tengo constancia, porque las he visto, de que en épocas anteriores ha habido misivas con ese tipo de tono.
-¿Se refiere a cartas recibidas en la anterior tregua?
-No. Me estoy refiriendo a cartas recibidas en noviembre y diciembre del año pasado. Incluso en su día se llegó a comentar que ese tipo de cartas ya circularon hace un par de años, dirigidas a sus entornos y con un menaje más de petición.
-¿Estas últimas misivas podrían haber sido elaboradas antes del alto el fuego?
-No me atrevo a hacer ninguna interpretación en este sentido.
-¿Piensa que los empresarios pueden ser el punto más vulnerable de este proceso?
-Es un punto muy vulnerable. Las declaraciones del presidente del Gobierno y del lehendakari coinciden en afirmar que el alto el fuego debe ser en términos universales. Es decir, no puede haber parcelas abiertas. Por esta razón, estamos tranquilos de que antes de hablar se verificará si se da una ausencia de violencia absoluta.
-¿Sería un mal síntoma si fueran cartas elaboradas tras el alto el fuego?
-Evidentemente. Sin embargo, esto es un proceso. Habrá que saber quiénes han sido los interlocutores y qué es lo que han querido decir. ¿Si son ciertas las cartas se ha acabado el proceso? La verificación se dará hasta antes del verano. No hay atajos en este camino y creo que no es una situación fácil.