SAN SEBASTIÁN. DV. Investigación. Esa es la palabra a la que Quangui Guo (Taiyuan, China, 1971) se aferra a la hora de dar con la clave que combatirá las consecuencias que puede provocar el salvaje desarrollo económico de su país. «La economía crece tanto que en 50 años se acabarán las reservas de carbón, nuestra principal fuente de energía», avanza. Director del laboratorio de Materiales del Instituto de Química del Carbón de China, Guo ha trabajado durante tres meses en el CEIT de Donostia. «Las empresas serán en China las principales artífices de la investigación. Ese será el futuro», apunta el investigador asiático.
- ¿Qué diferencias ha encontrado en cuanto al nivel y a la inversión en investigación que se desarrolla en el País Vasco con respecto a China?
- Hasta hace pocos años toda la investigación que se hacía en China dependía de los fondos del Gobierno, ya fuera el central o el local. En los últimos años algunas empresas grandes han empezado a invertir en investigación y ha surgido una buena relación entre estas empresas y las universidades. Ahora, éstas últimas hacen investigaciones para empresas, no sólo para el Gobierno. Se puede comparar al CEIT, donde el 60% de su investigación es para empresas del entorno.
- ¿El futuro debe imponer que la universidad trabaje también para la empresa impulsando así la investigación?
- Sí, esta relación debe continuar. El año pasado el 50% de los fondos para la investigación en China procedía de empresas. Eso era impensable hace unos años. La idea del Gobierno chino es que estos fondos sigan aumentando y que en el futuro sean las empresas las principales artífices de la investigación en China. La investigación que se hace en el CEIT, por ejemplo, tiene una aplicación inmediata en las empresas, mientras que en China pasan muchos años desde que se investiga algo hasta que se traduce en un producto para la empresa.
- ¿Cuáles son los ejes del Programa de Ciencia y Tecnología que desarrolla el Gobierno chino para hacer frente al desarrollo social y económico del país?
- Taiyuan es la capital de la provincia de Shanxi, que tiene 31 provincias. En este territorio, donde yo trabajo, se encuentra la tercera parte de las reservas de carbón del país. El carbón es la principal fuente de energía del país y nosotros investigamos aplicaciones limpias de la utilización del carbón, que es un material que contamina mucho. Investigamos en unas tecnologías más limpias de utilización del carbón.
- En China hay mucho carbón pero apenas petróleo.
- Así es. Una de las cosas que buscamos a través de la investigación es la posibilidad de convertir el carbón en gasolina a través de una vía química. Para ello tenemos en el Instituto una planta piloto. En 2005 China ha tenido que importar millones de toneladas de crudo. Esperamos poder transformar el carbón en gasolina para no depender tanto del petróleo.
- Ser la cuarta potencia económica mundial implica un enorme gasto de los recursos naturales. ¿La investigación es la respuesta que pretende dar China a este problema?
- La economía crece tanto que en 50 años se acabarán las reservas de carbón. El Gobierno chino ha apostado por la energía nuclear. En nuestro centro de investigaciones trabajamos para encontrar aplicaciones nucleares. La apuesta por la energía nuclear es clara. El carbón supone el 75% de la energía que se consume en China. El resto procede del agua o del gas. Pero sólo el 1,4% procede de la energía nuclear. Para 2020 intentaremos que la energía nuclear represente el 4% del consumo de energía en el país. Es poco en comparación con Europa. En España se está cerca del 30%, y en Francia, la cifra se eleva al 80%. En los próximos quince años se van a construir entre 20 y 30 centrales nucleares en China. A largo plazo buscamos llegar a la fusión nuclear.
«La relación con la comida y la bebida es muy diferente a China»
- ¿Es la primera vez que visita el País Vasco?
- Sí, es la primera vez que vengo a España. Ha sido una buena experiencia, aunque un poco corta. Sólo de tres meses. En ese tiempo, me he dado cuenta de que San Sebastián es una de las ciudades más bonitas del mundo. La gente, de hecho, es muy buena. Además, la temperatura es maravilllosa. Durante estas fechas mi pueblo siempre está nevado, y hay temperaturas de 19 grados bajo cero. Aquí he podido ver el verdor de la naturaleza.
- ¿Cómo ha sido su experiencia con los alumnos y los doctorandos?
- La gente está muy dispuesta a ver, aprender, ayudar y trabajar. Pero la relación va más allá: la gente me invitaba a ir a la Parte Vieja de la ciudad, y yo les correspondía invitándoles a cenar a mi casa. Les preparaba comida china. Me han tratado como a un amigo, e incluso me han invitado a una sidrería. La experiencia de la comida y de la bebida es muy diferente a la que se vive en China, pero me gusta mucho.