Jueves, 13 de abril de 2006
 Webmail    Alertas   Boletines     Página de inicio
PORTADA ÚLTIMA HORA ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES

OPINIÓN
Cartas
Semana Santa en clave religiosa
Paso a la Semana Santa, comienza la estampida viajera. Es el signo de nuestro modo de vida y de nuestra posición social. Un poco al fondo, no en las catacumbas, pero sí al fondo, bastante gente vivirá estos días con espíritu religioso. Estos días venideros, no pocos ciudadanos viviremos el gusto por la vida y sus momentos de descanso, sin dejar de lado la memoria religiosa que hasta nosotros ha llegado. La hemos acogido en la infancia como parte de nuestra educación y la hemos depurado con los años hasta hacerla hija de nuestra libertad. Estamos en ella para contar su sentido y ofrecer humanidad. Proponemos celebrar la vida de Jesús y ver si en su sentido la nuestra aclara el suyo.

Alrededor de estas fiestas es obvio que se mueve un mundo radicalmente variopinto; el que va del turismo como industria al ocio como sueño sin riesgo, o de la cultura religiosa popular a las fiestas del inicio de la primavera... No tengo inconveniente en reconocer que los aspectos culturales y hasta económicos han cobrado un auge casi incomparable. Pero nadie me quitará de la cabeza que detrás de la fiesta siempre está el deseo humano de romper el techo plúmbeo de una vida sin misterio; y detrás del anhelo de misterio, yo no creo que esté el miedo de los humanos ante la realidad, sino un sentido particular que nos acompaña sin remedio a las personas. Creo, por ello, que el desprecio de lo religioso como un anacronismo premoderno es otra forma de pereza intelectual y prisa.

La fe es algo más sencillo de lo que parece si comenzamos a buscarla desde muy abajo y muy adentro, porque la fe es sentir que uno tiene «razones» muy radicales para confiar y amar, incluso en el fracaso y ante los enemigos. Razones que resuenan en nosotros como el eco de algo o alguien que nos da confianza. Hay que cultivar el oído, claro está. Y después, cada uno llega hasta donde puede, y si puede, porque la libertad es la primera condición de lo humano. También para holgar. La fe quiere que todo el mundo lo pase bien, pero todos y con cabeza. ¿Será que no estamos ya para molestias religiosas y menos del tipo de las bienaventuranzas de Jesús? ¿O acaso las iglesias cristianas no son demasiado creíbles? ¿O es que corremos sin rumbo, huyendo hasta de nosotros mismos? Es Semana Santa, repensar nuestras inquietudes religiosas no ha de hacernos daño.



Vocento
Monitor de tráfico Bidegi Canal Meteo Webcam