ISLAMABAD. Un kamikaze hizo estallar la carga explosiva que llevaba en una reunión religiosa sunita en Karachi (sur de Pakistán ), causando cerca de cincuenta muertos -entre ellos cinco líderes de esa comunidad- y más de un centenar de heridos.
El suicida subió al estrado instalado en un parque público de Karachi con motivo de la celebración del aniversario del profeta Mahoma, se acercó a los líderes religiosos que allí se encontraban e hizo detonar la carga explosiva que llevaba en su cuerpo, señaló la policía paquistaní.
«Habíamos adoptado fuertes medidas de seguridad pero como parecía miembro del grupo de religiosos que oraban en el palco, fue muy difícil prevenir» el ataque, explicó el jefe de la policía de la ciudad de Karachi, Niaz Siddiqi, al indicar que el kamikaze iba vestido de la misma forma que los fieles sunitas.
Tras el suceso, unas 5.000 personas, enarbolando banderas negras, se lanzaron a las calles de Karachi y dieron rienda suelta a su furia quemando motocicletas, vehículos y hasta un autobús y un coche de bomberos. La Policía tuvo que recurrir a gases lacrimógenos y a disparos al aire para dispersar a la muchedumbre, señalaron algunos testigos.
La explosión provocó en un primer momento el pánico entre casi 50.000 fieles reunidos en el parque Nishtar, en el centro de la ciudad, según las imágenes transmitidas por la cadena Geo TV y otras televisiones paquistaníes. El presidente paquistaní, el general Pervez Musharraf, y el primer ministro Shaukat Aziz condenaron con dureza el «execrable acto» y ordenaron mayores medidas de seguridad en las mezquitas. EFE