MADRID. A Venus le ronda desde ayer un pequeño satélite fabricado por la mano del hombre para medirle las hechuras. La sonda Venus Express, de la Agencia Espacial Europea (ESA), se colocó en la órbita venusiana y gira ya en torno al planeta hermano de la Tierra.
La misión tendrá una duración mínima de año y medio -486 días terrestres, 2 días de Venus- y su objetivo es analizar la atmósfera y el clima infernales del llamado lucero del alba.
Lanzada el pasado 9 de noviembre desde Kazajstán, la nave coronó con éxito su periplo, cruzó sin contratiempos los 400 millones de kilómetros que nos separan de Venus y se dejó capturar por la fuerza gravitatoria del astro.
Esta última maniobra, de máxima dificultad, fue teledirigida desde el centro de control de la ESA en Darmstadt (Alemania). Técnicos y científicos presentes saludaron con aplausos y caras de alivio uno de los momentos decisivos de la misión, el encendido de los motores que ayudaran a frenar el aparato y reducir un 15% la velocidad de crucero del aparato, 29.000 kilómetros a la hora en relación a Venus. De haber fallado, la sonda habría pasado de largo. No fue así. «Es un momento fantástico. Finalmente estamos en órbita alrededor de Venus», anunció Don MacCoy, jefe del proyecto.
Elipse extrema
La sonda describirá durante nueve días una trayectoria provisional, una elipse extrema, antes de llegar a la órbita definitiva -66.000 kilómetros de apogeo o punto más alejado, y 250 kilómetros de perigeo o punto más alejado- que le hará patrullar Venus de polo a polo cada 24 horas.
A partir de entonces podrán operar a pleno rendimiento los siete instrumentos de medición que lleva a bordo, aunque las primeras fotos tomadas por la nave podrían llegar en unos pocos días «si todo va bien», adelantó un portavoz de la ESA. COLPISA