PAMPLONA. DV. El PNV defendió ayer en Pamplona la vigencia, tras el alto el fuego anunciado por ETA el 22 de marzo, de la iniciativa que los jeltzales firmaron hace casi seis meses y que denominaron 'Elkarbizitzarako Bake-Bidea. Ante el final dialogado de la violencia y la normalización política'. Su presidente, Josu Jon Imaz, recordó que el documento hacía referencia a la necesidad de lograr «una paz justa entre todos». Consideró prioritario «afianzar la paz» y «no vincularla a ningún proyecto político». También mostró el compromiso de su partido para trabajar en la formación de dos mesas de partidos en la CAV y en Navarra. También consideró que la política penitenciaria «debe ser también un instrumento al servicio de la paz».
El presidente del PNV, Josu Jon Imaz, analizó tras la celebración de la reunión de la ejecutiva del partido la situación política y recuperó el documento que su partido ratificó en octubre. «Hemos abierto el horizonte de una paz justa, en un marco de dignidad y libertad, que debe ser una victoria ciudadana y una ocasión para reconciliar y cohesionar a una sociedad cuyas convicciones democráticas en favor del diálogo sin exclusiones son el principal instrumento de pacificación», dijo. También defendió la necesidad de establecer un programa de apoyo integral «en favor de la paz y la convivencia», porque la normalización de la vida social «no será completa, incluso desaparecida la violencia», apuntó.
Imaz afirmó que además de rechazar la violencia es necesario «vivir e interiorizar referencias éticas como son el respeto a los derechos humanos, la igualdad, la solidaridad o el respeto a la diversidad». El líder peneuvista señaló que «la llave» del proceso, que es el cese de la violencia, ya se ha producido. A partir de aquí, dijo, «se debe trabajar en el respeto a lo que los vascos podamos acordar, que es incompatible con la vigilancia que pretende ejercer una organización armada».
Sobre política penitenciara destacó que «las personas presas son acreedoras de derechos básicos» y defendió que «el cumplimiento de las penas en cárceles próximas a los domicilios de los reclusos es un paso indispensable». Lo vinculó, en cualquier caso, a la verificación «pactada y compartida entre todos los partidos políticos sobre su autenticidad» en relación al abandono de la violencia.
En su comparecencia criticó las palabras de Alfonso Guerra, del que dijo que tiene un «talante poco democrático» y es un «lastre» para su partido. «Haberse cepillado la decisión democrática de un Parlamento es francamente preocupante», dijo, antes de poner en evidencia las diferencias de criterio en el PSOE. A renglón seguido reiteró que el nombramiento de Rubalcaba como ministro del Interior es, para el PNV, un «paso en lo que puede ser la consolidación del proceso».