MADRID. El fiscal jefe en funciones de la Audiencia Nacional, Jesús Santos, mantuvo ayer al final del juicio la petición de 15 meses de cárcel para el portavoz de Batasuna, Arnaldo Otegi, por enaltecer a ETA, en 2003, durante un homenaje a José Miguel Berañán Argala, ex jefe de la organización terrorista, con motivo del 25 aniversario de su asesinato por parte de un comando parapolicial. Santos mantuvo la acusación pese a que Arnaldo Otegi negó ayer de manera rotunda haber enaltecido a ETA o alabado la violencia terrorista en el discurso que realizó el 22 de diciembre de 2003 en Arrigorriaga.
Tres días después de abandonar la cárcel de Soto del Real bajo fianza tras nueve días en prisión preventiva, Otegi se sentó ayer en el banquillo de los acusados en el primero de los seis juicios que contra él tramita la Audiencia Nacional. El portavoz de Batasuna, que mantuvo durante toda la jornada un tono mesurado, procuró pasar lo más desapercibido posible. Llegó a la sede judicial -acorazada ayer por unidades policiales- casi con una hora de adelanto, no quiso hacer declaraciones ni a la entrada ni a la salida, comió junto a sus acompañantes dentro del edificio judicial a petición propia y declinó hacer uso de su derecho a la última palabra al final del juicio.
El portavoz de la mesa nacional de la formación ilegalizada, que se negó a responder al interrogatorio del fiscal, contestó con las palabras «para nada» y «en absoluto» cuando su abogada, Jone Goirizelaia, le preguntó si en el acto de Arrigoriaga había ensalzado a ETA, al terrorismo o si había dicho que «la lucha armada» es el único camino. Otegi aclaró que había acudido a la población vizcaína invitado por la familia Beñarán -quien desde hace 27 años recuerda todos los aniversarios del asesinato con un acto similar-, que lo hizo en su calidad de parlamentario vasco y que se limitó a realizar un discurso «político».
El líder de la izquierda abertzale explicó al tribunal que había centrado su discurso en el ofrecimiento que Batasuna había hecho a los partidos vascos unos días antes en Bergara para que acudiesen con una lista única al Congreso en las elecciones general de 2004, con el derecho de autodeterminación de Euskal Herria como único programa, «para desde una mayoría abrir una negociación con el Estado español».
Otegi indicó que utilizó ese discurso porque la propuesta era casi idéntica que la que 25 años antes hicieron dirigentes de ETA y de la izquierda abertzale, entre ellos Argala, al PNV, y que este partido rechazó. Explicó al tribunal que durante el acto comentó que «hace 25 años se desaprovechó una oportunidad para lograr una paz duradera, porque se produjo un pacto (el Estatuto de Gernika) que no dejó satisfecho a nadie, y que en 2003 el PNV tenía una segunda oportunidad».
El portavoz de Batasuna, para justificar ante el tribunal por qué decía que el Estatuto vasco fue un fracaso, dijo que «no hay más que leer los periódicos (de hoy) para saber que el debate político está abierto en canal y se revisa lo que se hizo hace 25 años». Arnaldo Otegi no desperdició la ocasión para recordar en dos ocasiones que el PSOE defendió en 1977, durante el Aberri Eguna unitario celebrado en Pamplona, el derecho de autodeterminación para el País Vasco.
El fiscal restó credibilidad a la declaración de Otegi y en su informe final mantuvo la acusación y la petición de pena para él. Indicó que lo ocurrido el 22 de diciembre de 2003 fue un acto de «cumplido homenaje» al ex jefe militar de ETA Argala, bajo la pancarta «Organizar la independencia y el socialismo. Luchar merece la pena (1978-2003)», en el que Otegi participó con «especial significación» y ensalzó a Beñarán como «persona con acertada visión de futuro y ajustados y adecuados planteamientos a favor de Euskal Herria». COLPISA