PASAIA. DV. Los llamados pasos -esculturas de imaginería de «San Juan no desmerecen de los mejores de Gipuzkoa», comenta Pedro Etxeberria Ansa, sanjuandarra hasta la médula, amante de todo lo que sobre su distrito, antes y ahora, se ha vivido y se vive.
Durante los próximos días Pasai Donibane, junto con otras localidades de Gipuzkoa, será centro de atracción tanto religiosa como turística y especialmente por la procesión que todo los años, siempre que el tiempo lo permitan, la especial y única procesión del Viernes Santo.
Cada localidad, caso de Hondarribia, o Segura en Gipuzkoa, tiene sus peculiaridades, pero ello no desmerece a las muchas curiosidades que despiertan los pasos que en las estrechas y complicadas calles desfilan cuando la noche cae sobre San Juan.
«Podemos decir -sigue comentado- que consisten en, primero, 'Kristo Bonantzakua', admirable talla de principios del siglo XVII que, según la tradición, fue hallada en el mar por los arrantzales, pasando a ser titular del templo erigido en su nombre. Otros dos pasos son el 'Jesús atado a la columna' y 'La Cruz a cuestas', tallas barrocas de buena factura escuela castellana».
Añade que «junto a estos está también la 'La Oración del Huerto', reproducción de un grupo escultórico ¿de Salzillo?, de cuyo ángel las alas se hicieron de quita y pon para poder atravesar los cinco túneles de la vieja calle 'Única'. De un mismo autor, también del Barroco s. XVII, tenemos a 'La Dolorosa' y 'San Juan Evangelista', bellas y muy expresivas tallas policromadas, cabeza y manos. 'El Cristo de Bristol', llamado así por haber sido hallado -este sí- por nuestros navegantes en las cercanías de aquel puerto británico; fue habilitado para 'Cristo Yacente', que para crucificado ya estaba el de Bonanza del Santo Sepulcro. Están también el 'Lignum Crucis', 'El gran perdón', etcétera, todo ello portado por sucesivos descendientes de determinadas familias de arrantzales sanjuandarras», continúa señalando Etxeberria.
Desde hace unos años se cuenta en la procesión con la 'Santa Faz del sudario de La Verónica', que es portado por una vecina sanjuandarra.
Este paso consiste en un óleo pintado en el que se muestra la cara de Jesús, obra realizada por nuestro interlocultor, el artista pintor sanjuandarra Pedrotxo.
Música autóctona
«En cuanto a la música -comenta Etxeberria- es casi en su totalidad autóctona, pues se compone del Miserere, para coro y banda, de J. Rodoreda, organista y director de la banda sanjuandarra Konstantzia en el siglo pasado, marcha fúnebre. 'El Llanto', de autor desconocido, pero completada por quien también fue director de la banda, Damián Pui, y cosa cosa más reciente, aunque cumplió ya más de 30 años, Illeta Soñua, marcha fúnebre compuesta por quien esto escribe, que también aporta a la Semana Santa de Donibane la armonización e instrumentación de los archipopulares Damuz det Jauna y Pekatariok Ama».
Para Pedro Etxeberria lo más destacable del hermoso cuadro procesional sanjuandarra es su incomparable marco, esa sinuosa y estrecha calle, cuyos cinco típicos túneles no cierran al espacio el fuerte rezumar de historia desde su suelo de desgastados adoquines.
Sobre éstos, y bajo bóvedas xilo-pétreas, que obligan a los pasos a agacharse y al ángel a quitarse las alas, discurre la andadura de la procesión, que es sugestivamente iluminada por multitud de lámparas de aceite o cera que las etxekoandres cuidan de colocar en balcones de las betustas moradas que tanto 'hablaron' a Victor Hugo.
Termina Pedro, nuestro interlocutor, remarcándonos que todo ello, «viejos pasos de estimable calidad histórico-artística, música propia, escenario incomparable... ¿Verdad que parecen factores capaces de producir algo cuya dignidad no puede silenciarse por los cronistas sin caer en grave omisión».
Martes Santo
Será únicamente en la parroquia de San Pedro el Martes Santo cuando se oficien actos, concretamente a las 7 de la tarde, con la celebración Comunitaria de la Penitencia.