Martes, 11 de abril de 2006
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DEPORTES
GOLF MASTERS DE AUGUSTA
Mickelson abre las puertas al futuro
El ganador del Masters sorprendió al mundo del golf tras afrontar el torneo con dos 'drivers' en su bolsa para conseguir efectos diferentes
AUGUSTA. Fade (bola abierta) o no Fade, esta es la cuestión que el zurdo Phil Mickelson planteó a sus asesores de Callaway cuando le diseñaron dos drivers para efectos distintos con los que afrontar el Masters de Augusta, el primer torneo de Grand Slam, que volvió a ganar con solvencia dos años después.

Dos Chaquetas Verdes, tres Grandes en tres años y los dos últimos que se han disputado (Us PGA de 2005 y Masters 2006), y dos drivers en la bolsa que dejaron en el garaje a uno de los sand-wedge de Mickelson, el hombre capaz de ganar tres torneos de Grand Slam delante de las narices del mismísimo Tiger Woods, el número uno del mundo y el deportista mejor pagado del planeta.

El robótico Tiger se mostró en el Masters de Augusta como la máquina más sensible del globo. Su padre agoniza por un maldito cáncer de próstata, y mientras eso ocurre el mejor golfista del mundo ha perdido, por lógica, sus instintos de ganador absoluto.

En este trágico paréntesis el golf, sin embargo, no se detiene, y Mickelson y sus asesores no han tenido complejo alguno en preparar una novedad para el futuro inmediato, cuando algo se barruntaba en los ambientes de golf en ese sentido. ¿Dos drivers en la bolsa! Pues sí. Uno enfundado con el letrero de Fade y otro con el de draw (bola cerrada).

Todos llevan un sólo driver, pero Mickelson estrenó dos en el torneo de Duluth que precedió al Masters y ganó con 13 golpes de ventaja sobre Olazabal. El del Fade, con unos miligramos más de peso en el talón, y el del draw que cierra la bola, con peso en la punta. Ni siquiera ya es necesario cambiar el gesto, o el swing. Sólo se precisa mecanizar el movimiento y el palo hará el resto.

Así llegó el zurdo Mickelson al mágico y alargado Augusta y ¿zas!, segunda Chaqueta Verde para el golfista nacido en San Diego, con la mayor pegada de todos con el driver y el resultado de siete bajo par en el global, el más bajo de los últimos 16 años en el campo más largo de la historia del torneo, ya que este año creció 141 metros.

¿Comienza una nueva era? Dos drivers, dos putts quizá, como los que usaba el golfista de origen indio Notha Begay, otro zurdo que prefería un putt para cada caída en el green. A lo mejor, más híbridos en la bolsa para reemplazar progresivamente a los hierros largos. La tecnología avanza a pasos agigantados y los rectores de los torneos buscan, mientras, la compensación metiendo más metros a los recorridos.

Olazabal lo probó

Augusta creció y, claro, ganó un pegador, que atravesó los dieciséis hoyos de pares 5 (cuatro rondas) con 13 bajo par. Nadie le igualó en el Masters. Sólo Olazabal casi le alcanza con 12 abajo en los hoyos más largos del campo.

El hondarribiarra, tercero y rozando la gloria -su obsesión por la distancia le ha restado eficacia con los hierros-, sigue los mismos pasos: mide su potencia con el método de Juan Elizondo, un mexicano afincado en Nebraska que ofrece la posibilidad de medir la velocidad que alcanza el palo en el swing con un sofisticado velocímetro instalado en la cabeza del palo. Se trata de un pequeño palo que mide 1,2 metros de largo y 15 milimetros de diámetro, tiene la empuñadura de una raqueta y esconde en su interior un velocímetro. Y su empresa, The Spedd Stick, da la solución: si el golfista alcanza las 200 kilómetros por hora en down swing, logrará una distancia de 270 metros.

Olazabal lo probó y está en distancias para ganar torneos en Estados Unidos. Desde que empezó a utilizar el sistema, hace un año, ha ganado ya 30 metros con el driver. Castañazo al driver, un hierro del 9 hacia abajo y tener suerte con el putt. El golfista guipuzcoano, así, ya está este año instalado en el top-ten de ganancias con más de 1,5 millones de dólares.

Mientras tanto, el Augusta National ya se ha puesto en marcha para ofrecer novedades en un futuro próximo: alargar algún hoyo de par 3 (quizá el hoyo 6). Ha comprado los terrenos aledaños al otro lado de la calle principal, la Washington Road, para trasladar el actual aparcamiento y llevar ahí una nueva cancha de prácticas cuya construcción está prevista para el año 2011, y así tener margen para estirar más el recorrido de juego, que tanta polémica creó en los prolegómenos. EFE



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