Martes, 11 de abril de 2006
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BAJO DEBA
ENRIQUE BLANCO | INVESTIGADOR EN LA UNIVERSIDAD DE HIROSHIMA
«Investigar en Japón exige trabajar mucho y acceder a un nuevo mundo»
Este biólogo eibarrés realiza su doctorado sobre el comportamiento y los efectos de la repoblación de peces en la bahía de Hiroshima
«Investigar en Japón exige trabajar mucho y acceder a un nuevo mundo»
El biólogo Enrique Blanco ha vuelto a Eibar para disfrutar de sus vacaciones. [DAVID APREA]
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DATOS

Inicios: Estudió, en la Facultad de Ciencias del Mar de Cádiz. Trabajó como auxiliar de laboratorio en el centro de AZTI, para después volver a Cádiz.

Doctorado: En la Universidad de Hiroshima está realizando estudios de doctorado sobre repoblación de peces en una bahía.

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El investigador eibarrés Enrique Blanco, de 28 años de edad, licenciado por la Facultad de Ciencias del Mar de Cádiz, está disfrutando de una beca del Gobierno japonés que le lleva a realizar un doctorado en la Universidad de Hiroshima (Japón). Blanco lleva casi tres años en Japón y después de quince meses sin poder visitar a su familia, en Amaña apura los últimos días de unas merecidas vacaciones. Antes de llegar a Japón estuvo realizando trabajos en Cádiz y en el centro tecnológico de AZTI, en donde tuvo que permanecer tres meses en las frías aguas de Svalbard (Noruega), en el interior de un buque bacaladero, realizando un estudio sobre la situación del bacalao, en este caladero.

- ¿Cómo se ha especializado en la biología marina?

- Estudié en la Facultad de Ciencias del Mar de Cádiz. Volví a Eibar y después me puse a trabajar en el centro tecnológico AZTI, con sedes en Sukarrieta y Pasajes, durante 9 meses. Aquí, me enrolé en una pareja bacaladera de Pasajes, contratado por AZTI, para hacer un estudio sobre el crecimiento, tallas y situación del bacalao. Estuve en Svalbard (Noruega), 85 días. Fue muy duro. Después estuve trabajando en Cádiz, como auxiliar de laboratorio identificando huevos y larvas. Allí estudié, la incidencia de las condiciones ambientales en los huevos de anchoa. Cuando estaba en Cádiz leí un anuncio en 'El País' que requerían becarios para ampliar estudios en Japón. Se presentaron 65 y seleccionaron a 10. Posteriormente, me concedieron la beca para trabajar en Japón y llevo ya tres años en este país. Investigar en Japón es acceder a un nuevo mundo, pero en el que hay que meter muchas horas de trabajo.

- ¿Cómo fue su vida, al principio, en Japón, sin saber nada del idioma?

- La vida, al principio, fue un poco complicada. No conocía nada del idioma y tuve que estudiar a tope el japonés. Me apunté a un curso intensivo, iniciando las clases, desde las 9.00 a las 16.30 horas. Después de 6 meses comencé a soltarme un poco. El problema es que tienen tres alfabetos y son complicados los caracteres chinos de su idioma. El mismo carácter puede tener varias formas de leerlo, según la palabra que tenga a su lado. Se puede intuir el sentido de la frase, en japonés, con el tiempo, pero después de tres años, puedo decir que me defiendo hablando. A la hora de escribir y leer me noto muy justito.

- ¿Cuáles fueron los primeros estudios que realizó en Hiroshi- ma?

- Estuve seis meses de investigador, finalizando un master de repoblación de especies. En el estudio que llevé a cabo tratamos de conocer el comportamiento de una especie de dorada, en la bahía de Hiroshima, de escasas dimensiones, para conocer así los efectos de la repoblación sobre una población autóctona. Primeramente, se analizó la parte genética de los reproductores, para después soltar los peces en la bahía y mediante su recaptura estudiar las variaciones de adaptación y crecimiento. A los cuatro años esta especie se convierte en dorada adulta. Así, estudiamos los cruces entre la población soltada y la originaria, para conocer la proporción de doradas mezcladas y cómo podrían contribuir a su perpetuación. Como conclusiones recogimos 200 peces, para estudio, concluyendo que el 30 por ciento procedía de los que nosotros habíamos soltado. Esto demostraba que la población repoblada tenía un comportamiento de adaptarse al mismo medio.

- ¿Por qué afrontó un estudio de repoblación de peces?

- Japón suelta 2 billones de larvas salmón para repoblación. Todo ello conlleva un gasto considerable. Tienen conflictos con Estados Unidos y Canadá que les están diciendo que esto es muy pernicioso. Gran parte de las capturas pesqueras de Japón proceden de sus propias repoblaciones. Hay que tener en cuenta que en este país hay 88 especies sometidas a repoblación.

- ¿Y ahora qué estudia en Hiroshima?

- Ahora estoy haciendo el doctorado, en donde voy a seguir con esta experiencia de repoblación, pero ya en toda la bahía de Hiroshima. Antes, mi estudio se centró en un punto muy pequeño de aquella bahía. Ahora voy a a estudiar 10 puntos, con el fin de abarcar aspectos más amplios del estudio de repoblación (zonas de puesta, velocidad de crecimiento, edad, tallas).

- ¿Cómo es la Universidad de Hiroshima?

- Funcionan mucho los temas de jerarquía. Si hablas con el profesor hay que utilizar verbos super educados. Y si terminas los estudios en universidades como la de Tokio, tienes puesto de trabajo seguro. El bachillerato allí es muy complicado. Según la nota entras en una Universidad o en otra. No te piden el currículum. A la hora de entrar a trabajar sólo te preguntan el nombre de la Universidad en la que te has graduado. En España hay universidades que tienen más prestigio que otras. Allí hay universidades que tienen muchísimo nombre. Hiroshima es la tercera Universidad en prestigio. Kyoto es la segunda y Tokio la primera. Se aprecia mucha diferencia entre unos graduados u otros, en función de la Universidad.

- ¿Se plantea volver en algún momento a España para quedar- se?

- Sí, espero estar un tiempo y después volver. El doctorado son tres años. Muy largo, pero para un currículum es importante, dado que somos más gente estudiando o investigando que los puestos de trabajo que se ofertan. Me gustaría trabajar en investigación, en el aspecto científico puro y duro, o en la educación.

«No olvidan la bomba atómica»

- ¿Cómo es el japonés como persona?

- El japonés es un poco tímido y es más cerrado que nosotros. Son gente supereducada. Quizás esto sea un poco como fachada o a primera vista. Hay un poco de protocolo y a todo dicen que sí. Nunca dicen no. Esto es un poco desconcertante. Comentas al profesor que vas a hacer un trabajo y a todo te dice sí. Curiosamente, al día siguiente te pregunta qué estas haciendo. Y le respondes ¿pero sí ayer me aprobaste hacer esto y ahora no quieres que lo haga? La manera de dirigirse a un superior es también diferente. Tienen muy pocas vacaciones. No ven como una cosa natural y normal que vengas a ver a la familia, después de 15 meses sin haber estado con ellos. He tenido que luchar mucho para venir aquí y disfrutar de unos pocos días de vacación.

- Tienen fama de ser muy trabajadores.

- No sé si son mucho o muy poco trabajadores. Son personas que meten muchas horas en sus puestos de trabajo. Al trabajar en la Universidad mi punto de vista puede ser diferente. Allí, entras a las 8 ó 9 de la mañana y acabas a las 8 ó 9 de la noche. Hay su hora de comida, cena, pero se meten muchas horas.

- ¿Se siente bien en Japón?

- Sí, una de las cosas positivas de Japón es la seguridad. Esto me hace sentirme muy cómodo. Antes, había viajado por Asia y Europa y tengo que decir que en este aspecto no hay ningún país como Japón. Si pierdes algo lo encuentras en la Policía.

- ¿Y en Hiroshima?

- Hiroshima es una ciudad, de más de 1,5 millones de habitantes. Es la décima ciudad de Japón. Todo el mundo te conoce porque eres extranjero. La gente te saluda sin conocerte de nada. La gente quiere hablar contigo, pero son un poco reservados. Lo extranjero se asocia con gente de carácter fuerte. En Tokio es otra cosa diferente. Es una ciudad grandísima, en la que se pasa más desapercibido.

- ¿Se sienten los efectos de la bomba atómica?

- Hay monumentos, parques. El Parque de la Paz es una zona de esparcimiento que refleja el lugar exacto en el que cayó la bomba. Cuando me vine para Eibar se estaba abordando en un grupo de trabajo las vivencias, repercusiones de la bomba atómica, víctimas.., el olvido de la gente joven. Este tema me resuelta muy curioso.

- ¿Odian a los americanos?

- Eso pensaba yo al principio. No obstante, todo el mundo quiere saber inglés. Pagan una cantidad de dinero increíble por saber el inglés. Compran productos americanos con verdadera locura.

- ¿Cómo son los ratos de ocio allí?

- Tiene sus diferencias. Los que salen a la noche son generalmente los extranjeros. El japonés se levanta muy temprano y no se ve gente por la noche. Los fines de semana los japoneses marchan a los restaurantes y se ponen muy borrachos. Aquí, está mal visto estar con unas copas de más. En Japón, es lo normal. Cuando vas en un tren los compañeros menos alcoholizados ayudan a sus amigos a llevarlos a casa. Es un auténtico espectáculo.



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