Jueves, 6 de abril de 2006
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TOLOSA - GOIERRI
TOLOSA
Atila, pedazo de concierto
Atila, pedazo de concierto
Atila y los Unos durante un momento del concierto que ofreció en Tolosa. [DV]
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Después de recorrer durante 20 años plazas, bares, gaztetxes y garitos de todo tipo, Atila y los Unos demostraron que se puede ser profeta en su tierra. El concierto que acaban de ofrecer en Tolosa, como es habitual en Atila, fue distinto que el anterior pero diferente que el próximo: eso es lo que les hace ser diferentes.

Un escenario decorado con un tenderete del que colgaban bragas, sujetadores, camisetas y la música de la txalaparta ejecutada por Kotte y Robert dieron la bienvenida a Atila que al grito de «soy Chikito de Tolosa, campeón de cesta punta» (ése fue su primer disfraz) dio comienzo a un espectacular y divertido concierto (2 horas) que nos hizo sentirnos a todos un Atila más. ¿Cómo sonaron Ratas, Joxe, Margaritas o la muy tarareada Chiapas, que repetirían en el bis final.

Un variopinto público abarrotó el café: allí estábamos jóvenes, carrozas, una cuadrilla de mutilzaharras que venían de la sidrería, algún despistado que había ido a bailar bailes de salón y ¿por qué no?, como cantó Aute, «pasaba por aquí».

A nadie defraudó un imparable Atila: saltó, bailó, se subió encima de la barra, se mezcló entre el público, cantó en ¿cuatro idiomas? y se atrevió con la danza del vientre en Ramadán. No faltó el guiño reivindicativo nocturno: «¿Quién ha dicho que en Tolosa no sale la gente de noche?», ni el sentimental: «Felicidades por tu cumpleaños, David», su hijo al que pidió perdón por aguantarle tantos años. Te juro que a Ana Mari, a mi lado, se le saltaron las lágrimas.

La banda sonó compacta: Iñaki, Xabi, Javi, Koldo y Robert (espectacular con los rototones) arroparon con mucha calidad a su líder, que se lució con el trombón en el homenaje que hizo al jazz. Con el txistu estuvo 'flojo', deberías ir donde Letamendia. Uno de los momentos álgidos del concierto fue en el tema Lenta Eterna, cuando la chica que subió del público se enrolló en el juego sexual que Atila le propuso: «Siento que me esté creciendo el calzoncillo», exclamaría. «Siempre acierto con las personas que subo al escenario. Tengo esa intuición», me confesaría después.

Como músico ¿Cuánto me hubiera gustado estar en el escenario! Y al final, la guinda. Tumulto. Todos agolpados para hacerse con la 'maqueta' de su último trabajo ..., que resultó ser un posavasos.

PD. Gracias a Juantxo y Jokin por los conciertos que programan. ¿Larga vida a Atila y los Unos! y ¿Larga vida al rock and roll!



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