Un mirón como el buscador de conchas encuentra placer en ir de escapaparates. No de tiendas, de escaparates. Hay en las calles donostiarras muchas vitrinas previsibles, casi mediocres. Pero de manzana en manzana surgen escaparates ante los que se puede poner la misma mirada que se usa en las exposiciones artísticas.
Una pila de vajilla es el pie de una lámpara en Casa Aranzabal (Urbieta). El estudio de decoración Hanbel, en la esquina de Fuenterrabía con Alfonso VIII, siempre sorprende. Sitiado por las obras, ahora su suelo, paredes y techo están inundados por apliques de luz circulares. Parecen senos.