SAN SEBASTIÁN DV. Cementos Rezola inauguró ayer en su fábrica de Añorga un enorme silo de clinker -el componente principal del cemento, formado por la calcinación de arcilla y caliza- con una capacidad de 45.000 toneladas. El depósito, estanco y dotado de filtros de extracción, tiene la finalidad de evitar la emisión de polvo a la atmósfera y es la respuesta de la empresa a las reiteradas protestas de los vecinos del barrio de Añorga por la polución generada por la cementera.
El acto de inauguración, presidido por Hervé de Saint Pierre, presidente de Financiera y Minera, acompañado por Ana Aguirre, consejera de Industria, Comercio y Turismo del Gobierno Vasco, y por Odón Elorza, alcalde de San Sebastián, se celebró en el interior del silo, bajo la enorme bóveda de hormigón construida en una sola pieza sobre una membrana de PVC.
El presidente de Financiera y Minera, Hervé de Saint Pierre, destacó que la construcción del silo, de 40 metros de diámetro y 43 de altura, y que ha costado a la empresa 8 millones de euros y dos años de construcción, se enmarca dentro de los principios de desarrollo sostenible que practica la empresa, entre los que citó la «protección efectiva del medio ambiente, la prevención de la contaminación y la reducción del consumo energético y la emisión de residuos».
Para ajustarse a estos objetivos el silo se cierra herméticamente y dispone de sistemas avanzados para filtrar el polvo que, según el presidente de la cementera, «van a marcar un antes y un después» en la actividad de la fábrica de Añorga.
Saint Pierre, que no evitó referirse a las protestas vecinales, confió en que con esta infraestructura, «ganemos todos en Añorga».
La intervención de Hervé de Saint Pierre fue respondida por el alcalde de San Sebastián, Odón Elorza, con tonos líricos. Tras recordar que la Tierra es generosa con quienes la habitan, el alcalde declaró que «la modernidad exige devolver a la Tierra parte de lo que le quitamos». Por esta razón felicitó a la cementera porque «al fin va a dejar de proyectar polvo sobre Añorga».
«Inversión justa»
Elorza calificó el esfuerzo económico realizado por la empresa como de «inversión justa» y mostró su esperanza de que los proyectos de este tipo sirvan para fomentar la «concordia entre las gentes» y para «hacer más feliz la existencia de las personas».
El alcalde no dejó escapar la oportunidad de recordar a la cementera su obligación de restituir a la naturaleza parte de los beneficios que obtiene y mostró su confianza en que la fábrica adopte «todas las medidas para evitar las emisiones perjudiciales para el medioambiente y para las personas».
La consejera de Industria, Comercio y Turismo del Gobierno Vasco, Ana Aguirre, continuando con el tono de su predecesor, quiso destacar la «grandeza» de Cementos Rezola, una empresa que «con sus 155 años de experiencia es como nuestro pueblo, antigua e histórica».
Aguirre destacó que Rezola ha ido mejorando con el tiempo y ha ido «practicando lo que hoy conocemos como desarrollo sostenible», y tras analizar las tres partes que componene este tipo de desarrollo, la económica, la medioambiental y la social, la consejera afirmó «que es la economía la que tira de las otras dos, y esto hay que dejarlo claro».
Tras destacar que el nuevo silo forma parte de esa estrategia de desarrollo, Aguirre se mostró convencida de que contribuirá a «mejorar la salud y la calidad de vida de los ciudadanos de Añorga y de los trabajadores de Rezola».
La consejera se definió como una «gran defensora de las chimeneas de este país», sobre todo de las que, como en el caso de Rezola, «aunque no se vea el humo, están en funcionamiento», ya que esto significa que el país «está vivo y dinámico, creando riqueza para distribuirla entre todos».
Otros 150 años
Ana Aguirre finalizó su intervención felicitando a empresa y trabajadores por la firma, ayer mismo, de un convenio colectivo para cuatro años y manifestó su esperanza de que «dentro de 150 años Rezola siga estando en Añorga, aunque con otra estética y otro tipo de productos».
En la construcción del silo de clinker inaugurado ayer se han utilizado 4.707 metros cúbicos de hormigón (unas 600 hormigoneras) que se han armado con una estructura de encofrado deslizante que ha ido ascendiendo a medida que se elevaba el depósito.