MADRID. La estadounidense Amy Tan saltó a la fama con El club de la buena estrella, donde trataba las relaciones entre varias generaciones de mujeres. Ahora, superada la enfermedad que la tuvo postrada dos años, vuelve con Un lugar llamado Nada, donde indaga «sobre las buenas intenciones y sus consecuencias». En España la publica Planeta y se trata de la quinta novela de esta autora de 53 años, traducida a más de treinta lenguas y nacida en Oakland, en California, poco después de que sus padres emigraran a EE UU desde China. En ella, Amy Tan, que en la actualidad vive con su marido y sus dos minúsculos yorkshire terriers entre San Francisco y Nueva York, cuenta la delirante historia de unos turistas norteamericanos que acaban secuestrados en la selva de Myanmar, antes Birmania.
Son diez adultos y dos adolescentes, bienintencionados pero ignorantes de cuanto les rodea, que, a pesar de sus esfuerzos por adaptarse al entorno y de ser lo más políticamente correctos, se comportarán como gente malcriada, acostumbrada a las comodidades y protestona, e irán encadenando un malentendido tras otro hasta acabar en poder de unos rebeldes locales. «El mundo está lleno de necesidades: hambre, guerras civiles, enfermedades, calentamiento global, y cuando la gente del primer mundo se enfrenta a todos estos problemas se siente en la obligación moral de dar una respuesta. Pero esta respuesta, tan llena de buenas intenciones, a veces, no conduce a nada bueno, al contrario, puede llegar a convertirse en toda una pesadilla para aquellos a quienes se quiere ayudar», explica la escritora, que estos días se encuentra en Madrid para promocionar su libro. Amy Tan, que ha escrito una novela divertida, inicia la ficción en el prefacio mismo, en el que afirma que los hechos le han sido contados por el fantasma de Bibi Chen, la dueña de una galería de arte de San Francisco. EFE