AZPEITIA. DV. Las antiguas locomotoras de vapor del Museo Vasco del Ferrocarril están ya listas para volver a empezar a echar el humo negro del carbón por sus chimeneas. Julián Eraso, consejero delegado de Eusko Tren, y el director del museo, Juanjo Olaizola, presentaron ayer la nueva temporada regular de circulaciones, que comenzará el próximo 13 de abril, Jueves Santo, y se prolongará hasta el 5 de noviembre.
Durante los cerca de siete meses durante los que se prolongará el servicio regular, el museo ofrecerá más de cien circulaciones en el trayecto habitual de ida y vuelta entre sus instalaciones de la antigua estación del Urola y la estación de Lasao. La mayoría entrarán en el calendario habitual del servicio, que se desarrolla en temporada todos los fines de semana, con dos circulaciones los sábados (con salida a las 12.30 y 18.00) y una los domingos (12.30). También habrá circulaciones en días festivos como el 25 de julio, el 15 de agosto, el 12 de octubre o el 1 de noviembre, y algunas extraordinarias en jornadas especiales como serán la del 21 de mayo (celebración del Día Internacional de los Museos) y la del 14 de octubre (XII aniversario del museo y Día de los Amigos del Ferrocarril).
Semana Santa
Para empezar la nueva temporada, y como en años anteriores, el Museo Vasco del Ferrocarril ofrecerá diez circulaciones en cinco días, todos los que van del Jueves Santo al Lunes de Pascua. Las dos salidas diarias serán a las 12.30 y a las 18.00 horas.
La Semana Santa suele ser una de las épocas más fuertes en cuanto al número de usuarios de un servicio que transportó el pasado 2005 a 23.556 visitantes, un 7,39% más que en 2004 y cifra récord desde la puesta en marcha del museo, el año 1998.
Nuevo coche
Además de presentar el calendario del servicio regular de circulaciones de 2006, los responsables del Museo Vasco del Ferrocarril presentaron ayer el nuevo coche de viajeros que pasará precisamente a reforzar el servicio de circulaciones de trenes de vapor.
Se trata del vagón C-5, que era su denominación original como coche perteneciente al Ferrocarril del Bidasoa, donde prestó servicios hasta 1956, para pasar depués al Ferrocarril del Urola bajo la denominación de C-7. El año pasado comenzaron las labores de restauración de este coche de viajeros, que permanecía guardado en el propio museo. Para la presentación del remozado vagón los responsables del museo contaron ayer con la presencia de Pedro Carrillo, antiguo empleado del Ferrocarril del Bidasoa, quien ha colaborado junto con Andrés Urcelayeta en la reconstrucción del C-5 tal y como era originalmente, es decir, con carrocería de madera.