Jueves, 6 de abril de 2006
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CONTRAPORTADA
CONTRAPORTADA
La última joya del museo
El Museo del Ferrocarril de Azpeitia se honró ayer en presentar un coche con mucha historia, que circulaba entre Irun y Elizondo y hace 50 años desapareció
La última joya del museo
La centenaria locomotora Zugastieta remolcaba ayer al C5-C7 totalmente recuperado. [MAILO]
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El Museo Vasco del Ferrocarril de Azpeitia celebró ayer la puesta de largo de la última joya incorporada a su amplia y rica colección: el coche de viajeros C-5.

Fabricado en 1915 para el Ferrocarril del Bidasoa por la Fábrica de Vagones de Beasain, embrión de la actual CAF,, prestó sus servicios en la línea que unía Irun y Elizondo hasta su desaparición hace ahora 50 años, en 1956. Dado de baja al igual que el resto del parque móvil del ferrocarril bidasotarra, fue adquirido por la empresa Forjas de Zubillaga, de Azkoitia. El desguace iba a ser en principio el destino del C-5, pero las necesidades de renovar y mejorar los servicios de pasajeros de otro ferrocarril, el del Urola, hicieron que iniciara una nueva andadura.

Así, y por necesidades burocráticas, el C-5 fue rebautizado como C-7 y, carrozado en metal sustituyendo la estructura original de madera, pasó a prestar servicio en la línea que unía Zumarraga y Zumaia hasta la clausura de ésta hace veinte años, en 1986. Desde entonces y hasta hace un año, el C-5/C-7 permanecía apartado en las instalaciones del Museo Vasco del Ferrocarril, en la antigua estación del Ferrocarril del Urola en Azpeitia, a la espera de disponer del presupuesto necesario para afrontar su restauración.

2.500 viajeros en 5 días

El éxito del servicio de circulaciones de trenes de vapor del museo, y en especial «la locura» que, en palabras del director del museo Juanjo Olaizola, supuso la Semana Santa de 2005, con 2.500 viajeros en cinco días, hicieron que los responsables del servicio se plantearan la necesidad de reforzarlo con otro coche de viajeros. Ahí llegó el momento del C-5/C-7.

Restaurado completamente y recuperado su aspecto original de los tiempos del Ferrocarril del Bidasoa, con carrocería de madera pintada de marrón, ayer realizó su primer trayecto Azpeitia-Lasao-Azpeitia, con la Prensa a bordo. Hecho un chaval a sus 91 años, reluciente y oliendo a nuevo, con sus asientos de madera (los que correspondían a los coches de tercera), el remozado coche de viajeros realizó el trayecto remolcado por otra 'jovencita' centenaria, la locomotora Zugastieta.

Pedro Carrillo estuvo allí

El viaje de estreno del 'nuevo' C-5/C-7 contó con un invitado y testigo de excepción. Pedro Carrillo, jubilado de Eusko Tren y antiguo subjefe de estación del Ferrocarril del Bidasoa, disfrutó del reencuentro con una parte de la historia de su vida e hizo disfrutar a los presentes con su privilegiada memoria, contando con pelos y señales algunos de los momentos más importantes de sus años en el tren del Bidasoa. Carrilo, junto con Andrés Urcelayeta, que ayer no pudo estar presente, ha colaborado activamente aportando la información necesaria para la correcta reconstrucción del C-5/C-7, y ayer compartió los honores de la puesta de largo del coche de viajeros, actuando incluso como 'pica', junto con Olaizola y el consejero delegado de Eusko Tren, Julián Eraso.

El C-5/C-7 aportará 54 nuevas plazas de viajeros al servicio de trenes de vapor, que estrenará nueva temporada a partir del Jueves Santo. Los cinco días de fiesta hasta el Lunes de Pascua habrá dos viajes cada día, de ida y vuelta, uno a las 12.30 y otro a las 18.00 horas, desde Azpeitia a Lasao.



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