Si algo no se le puede reprochar al Akaba es del grado de profesionalidad que han demostrado sus jugadoras en esta Copa, al plantar batalla y derrotar a plantillas que le doblan en presupuesto. Las donostiarras se dejaron la piel en el parqué de León con el propósito de garantizar el primer título oficial al club y así solicitar mayor apoyo de las instituciones y patrocinadores para evitar su más que posible disolución.
Toda la plantilla, salvo Patricia Pinedo y Arruzazabala finaliza contrato este año. El baile de las renovaciones ha comenzado ya y en estos momentos la directiva donostiarra no tiene argumentos suficientes para poder responder a las tentadoras ofertas que han comenzado a recibir sus figuras. La marcha de la polaca Kowalska está confirmada y si nadie pone remedio a la situación en el plazo de dos semanas se puede producir lo mismo con el binomio foráneo Tienstra y Fiedel. Es preciso una rápida intermediación de las instituciones para evitar la hecatombe dado que dentro de un mes puede ser ya muy tarde.