MELBOURNE. Alonso sumó en Australia el décimo triunfo de su carrera en la Fórmula 1 a lo campeón. El piloto ovetense repite paso a paso el guión que le dio el triunfo el año pasado, e incluso lo está haciendo mejor, ya que, tras tres carreras, en 2005 tenía 10 puntos de ventaja sobre Trulli, y 16 sobre Fisichella, mientras que Raikkonen estaba a 19 puntos. En estos momentos, respecto al segundo clasificado, Fisichella empatado con Raikkonen, tiene 14 puntos. Fernando les dobla la puntuación a los dos. Renault suma 42 puntos, mientras que el segundo clasificado, McLaren, suma 23. Y eso que tan sólo han transcurrido tres carreras.
Los rivales de Alonso caen como fruta madura, y el gran acierto del asturiano y de Renault reside en que el primero tiene todo lo necesario para ganar el título, como demostró el año pasado, y la marca unos coches rápidos, fiables, que aprovechan los neumáticos al máximo, y permiten a sus pilotos superar a los rivales.
Si a la Liga de fútbol le llaman el torneo de la regularidad, a la Fórmula 1 se le podía denominar igual. Hay que ser regular, pero no vale estar sólo en los puntos, hay que estar en el podio, como ha hecho Alonso en las tres carreras disputadas. Los rivales de Fernando este año son más numerosos, pero eso es una ventaja para el asturiano, ya que se quitan puntos entre ellos. El día que puntúa Raikkonen, Montoya está fuera de combate, y el día que Button sube al podio es seguido por un abandono. Y de vez en cuando aparece un Schumacher para estar en el podio, mientras que su hermano está contra el muro.
En consecuencia, Alonso los aburre, los gana, juega con ellos, especialmente con Button en Australia , y después les hace las orejas del canguro, o salta al estilo Schumacher en el podio, sumando hasta el momento 28 de los 30 puntos posibles, y eso que aun no ha salido desde la pole en este inicio de temporada.
El dominio y la facilidad con que arrasó en Australia , donde el año pasado fue tercero, preocupa y mucho a sus rivales, que en estas dos semanas antes del Gran Premio de San Marino, que se disputa el día 23 en Imola, han programado pruebas intensivas en el Paul Ricard esta misa semana y durante Semana Santa en Barcelona. En estas pruebas Fernando participará miércoles, jueves y viernes. Pero es que Renault realizó muy bien sus deberes en el invierno y ahora está por delante de sus rivales en todos los terrenos. En fiabilidad, en potencia y, sobre todo, en piloto.
Impresionante
Con este adjetivo se puede definir la carrera protagonizada por el joven campeón del Mundo. Esta vez parecía que Fisichella le iba a poner las cosas complicadas, ya que salía desde la segunda posición y todo era posible en la primera curva. Sin embargo, al italiano le falló la mecánica, en una mezcla de problema y mala suerte, que le hizo salir de boxes. Una preocupación menos para Alonso y, sin duda, la mayor. Button no era rival, aunque aguantó el tipo en la salida sorprendiendo a Fernando con una frenada ligeramente anticipada, que casi provocó el accidente con el Renault número 1, que llegó a bloquear las ruedas detrás del Honda.
La carrera fue de las más animadas de la F1: muchos incidentes, adelantamientos, presencia en cuatro ocasiones del coche de seguridad, perjudicando a Fernando en tres de ellas, y un final de apoteosis para Alonso, firme dominador.
Desde lo más alto del podio, junto a Kimi Raikkonen (McLaren) y Ralf Schumacher (Toyota), el asturiano celebró por todo lo alto su décima victoria en F1, y la segunda de esta temporada. Saltó al estilo Schumacher, levantó el puño con fuerza, se besó el anillo, dijo «toma», todo el repertorio. Minutos antes, en la oscuridad del parque cerrado bajo el podio y subido en el coche bromeó haciendo un gesto parecido a las orejas de un canguro. Ya se sabe que con Fernando las interpretaciones no son fidedignas, y siempre sorprende con alguna inventiva, propia de su edad y de su espíritu bromista. COLPISA