Lunes, 3 de abril de 2006
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DEPORTES
AKABA BERA BERA 26 - CEM. LA UNIÓN 27
El cuarto subcampeonato de Copa
El cuarto subcampeonato de Copa
Tati Garmendia intenta un lanzamiento con la oposición de una jugadora rival. [EFE]
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AKABA BERA BERA 26 - CEM. LA UNIÓN 27
Akaba Bera Bera: Darly, Esme López, Agirre, Tati Garmendia (10, 7p), Fiedel (4), Patri Pinedo (3), Ziarsolo (2) -equipo inicial-, Tienstra y Ducasse; Valverde (2), Kowalska (5), Arruzazabala, Altuna y Egaña.

Cementos la Unión: Maru Sánchez, Pareja (2), Begoña Sánchez (3), Ejsmont (4, 1p), Alonso (4), Guerola (2), Mangué (7) -equipo inicial-, Krivoruchko, Lidia Sánchez, Kovacs, Medved (5, 2p), Asensi, Pedro y Belmonte.

Árbitros: Cristina Fernández (Galicia) y Enrique Ríos (Madrid), que excluyeron a Patri Pinedo, Tati Garmendia y Kowalska por el Akaba y a Begoña Sánchez por dos veces por el Cementos la Unión.

Marcador cada cinco minutos: 2-2, 4-6, 6-7,, 7-11, 10-12, 132-14 (descanso), 15-15, 18-19, 19-19, 21-21, 21-23 y 26-27 (final).

Incidencias: Daba la impresión que el Akaba jugaba en casa la final de la Copa de la Reina ante el apoyo incondicional de los aficionados desplazados desde Donostia, aunque para Valverde esta sensación fue literal al disputarse en León.

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LEÓN. DV. El Akaba se tuvo que conformar en León con el subcampeonato de la Copa de la Reina por cuarta vez en la historia y que el Cementos la Unión se llevara su quinto título a las vitrinas.

Las donostiarras vendieron cara la derrota. La diferencia de un gol pone sobre relieve la igualdad por la que se caracterizó una final que estuvo muy condicionada por el enorme desgaste físico que ha acumulado en la competición, tras sus intensos duelos antes Elda y Sagunto.

Al contrario que en estos partidos, el cansancio acumulado por sus jugadoras impidió a Reyes poner en práctica su arma más letal y que tan buenos resultados le ha proporcionado, la velocidad e intensidad defensiva. Esta vez predominó el ritmo cansino. El primer factor que resultó desequilibrante en la contienda y que llevó a las alicantinas a abrir una peligrosa renta de cuatro goles (7-11, min.19) fueron las cinco primeras acciones de contragolpe consecutivas que echaron por tierra, unas veces por no calibrar bien la fuerza en los pases largos y otras por la torpeza a la hora de finalizar ante la entonada meta Maru Sánchez. Esta situación trastocó un poco, ya que el Akaba no está acostumbrado a perdonar en este tipo de acciones.

Por el contrario, el Cementos fue más regular. En defensa las cosas le rodaron mucho mejor. Los dos equipos pasaron por una fase de despropósitos, lo que privó al público de presenciar un solo gol durante siete minutos, intervalo en el que Fiedel desaprovechó una pena máxima. Esta sequía se prolongó durante un minuto más para las donostiarras.

Hubo una fase de incertidumbre en los que parecía que el Akaba se iba a derrumbar. Sin embargo, la recuperación llegó con la entrada en la portería de Tienstra por Darly, que no estuvo a la altura de sus anteriores encuentros. Su compañera holandesa devolvió la confianza al equipo al realizar cuatro paradas en sus primeros cinco minutos. Tras el descanso siguió por la misma línea. La aceleración que dio al partido en los primeros compases de la reanudación resultó mano de santo para que el Akaba volviera a situarse por última vez por delante en el marcador (16-15, min. 35). Pero estaba claro que ya no le quedaba más gasolina para mantener el mismo tono. A medida que avanzaban los minutos los signos de cansancio eran cada vez más evidentes, hasta que al final tuvo su repercusión directa. El derroche de fuerzas en defensa, lo que provocó repetidas recuperaciones de balón al forzar hasta tres faltas en ataque consecutivas quedó en agua de borrajas con las consecuentes pérdidas de balón cometidas en los pases. La falta de concentración que llevaban implícita estas acciones sólo se justificaban por el agotamiento y los kilómetros que llevaban las jugadoras encima en esta caprichosa Copa.

El Akaba trataba a fuerza de tesón y voluntad de enmendar la situación. En el tramo final el Cementos se limitó a esperar el fallo rival y a abrir un último hueco de tres goles a falta de cinco minutos para la conclusión (21-23), que resultó definitivo. Posteriormente, se supo zafar muy bien con finalizaciones desde los seis metros de Marta Mangué (la jugadora más cara de la Liga) de la presión en toda la pista que ordenó Reyes Karrere.



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