SAN SEBASTIÁN. DV. La Vuelta al País Vasco es la quinta prueba puntuable para un ProTour que continúa en su pelea por ser el referente del futuro en el ciclismo internacional. La UCI, su impulsora, lucha contra las reticencias de los organizadores de las grandes vueltas, que en diciembre anunciaron el abandono de este proyecto a partir del próximo año, 2007. Su marcha supondría la pérdida de Tour, Giro y Vuelta junto a otras pruebas como París-Roubaix, Milán-San Remo, Lieja... para un ProTour que quedaría totalmente descafeinado. Las dos partes se encuentran actualmente en negociaciones para encontrar una salida.
Mientras tanto, el ProTour ha cambiado ligeramente su sistema de puntuación. Así, la Vuelta al País Vasco otorgará más puntos que el año pasado. En cuanto a la clasificación general, se mantienen los 50 puntos para el vencedor. Los nueve primeros recibirán los mismos que en 2005. La variación se producirá en el décimo, que pasa de uno a dos puntos.
Tendrán más valor, sin embargo, las etapas. Si hace doce meses sólo se otorgaba un punto al ganador de etapa, ahora son tres. Además, el segundo y el tercer clasificados de cada jornada se llevarán dos y un punto, respectivamente, algo que no sucedía antes. En 2005 sólo el triunfo de etapa contaba para la general del ProTour, mientras que la segunda edición también premiará a los dos hombres que escoltan al vencedor.
Este cambio no afecta únicamente a la ronda vasca. París-Niza, Tirreno-Adriático, Tour de Romandía, Volta a Catalunya, Dauphiné Liberé, Vuelta a Suiza, Vuelta a Alemania, Eneco Tour y Vuelta a Polonia presentan idéntica puntuación.
Grandes vueltas
Los cambios en la reglamentación no han afectado a las pruebas de un día como la Clásica de Donostia, pero sí han repercutido en las grandes vueltas. Así, el Tour incrementa un punto la valoración para cada uno de sus puestos del 14º al 20ª. Y en las etapas puntuarán los tres primeros clasificados: diez el vencedor, cinco el segundo y tres el tercero. Esta valoración es ligeramente inferior en Giro y Vuelta: ocho, cuatro y dos.
Así, la UCI ha corregido el planteamiento inicial. De hecho, el pasado año hubo fuertes críticas al sistema de puntuación por parte de diversos equipos. Consideraban que no se valoraban debidamente las victorias de etapa. Valía mucho más, por ejemplo, acabar décimo en la Vuelta a España (19 puntos) que ganar seis etapas en esa misma carrera. De todas maneras, la puntuación es uno de los apartados del ProTour que debe seguir en estudio hasta encontrar la fórmula más correcta.
La clasificación por equipos, también importante dentro del ProTour, se mantiene invariable respecto a 2005. Al final de cada prueba puntuable se otorgan de veinte a un puntos de forma inversa a la general por equipos. No influyen en esta tabla los resultados individuales de los corredores.
Esto provocó comentarios al final de la pasada campaña ya que se dieron situaciones curiosas. Así, Quick Step, equipo de Boonen, vencedor de Tour de Flandes, París-Roubaix y de etapas en infinidad de pruebas, finalizó duodécimo, muy lejos de los primeros puestos. Patrick Lefévre, mánager de la potente formación belga, levantó la voz en señal de protesta.
Liquigas, rezagado
Liquigas, conjunto de Danilo di Luca, vencedor individual del ProTour, terminó decimoquinto. Por detrás sólo tuvo a Lampre, Bouygues, Domina Vacanze, Euskaltel-Euskadi y Française des Jeux.
El ProTour ha marcado un cambio para el ciclismo, que sigue sin encontrar el camino deseado. Su intención de crear una especie de Liga de Campeones ciclista para que las grandes figuras se peleen de forma directa por más carreras que el Tour de Francia sigue siendo un proyecto sin concretar. El año después de Lance Armstrong debe resultar clave tanto a nivel organizativo como deportivo.