Lunes, 3 de abril de 2006
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DEPORTES
CICLISMO
Del verde, al amarillo en Euskadi
Decir que la Vuelta al País Vasco se presenta más abierta que nunca es adentrarse en los caminos de una carrera que tiene una historia que explica su pasado y su futuro
Del verde, al amarillo en Euskadi
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SAN SEBASTIÁN. DV. Podemos hacer una lista muy amplia de los aspirantes capacitados para ganar la Vuelta al País Vasco 2006. Si los equipos que forman parte del UCI ProTour fuesen más o menos serios, en unos casos lo son y en otros no, ya saben aquello de que el hábito no hace al monje, la carrera tendría al menos 20 posibles aspirantes al amarillo.

Con formaciones con 28 corredores lo menos que se les puede pedir es que tengan un corredor capaz de disputar una prueba de seis días en muchos momentos de la temporada. No es el caso. La compensación llega porque hay grupos que pueden tener dos y tres ganadores potenciales.

Es la situación del Liberty-Würth, que cuenta con Alberto Contador, Aitor Osa e incluso David Etxebarria en primera línea. O de Euskaltel-Euskadi, que tiene a Samuel Sánchez e Iban Mayo. O el CSC de Frank Schleck y Hens Voigt. Así podríamos seguir hasta completar esa lista de 20 nombres. Salen muchos, pero varios defienden los mismos colores lo que puede desnivelar la carrera.

Lo que no sabemos es su situación real para afrontar la dureza que supone seis días sin tregua por Euskadi, marcados en esta ocasión por esa contrarreloj final de 24 kilómetros que va a templar muchos espíritus, estigmatizados a hierro y fuego.

Lo que no nos vamos a encontrar es un único favorito porque no lo hay. Desde el ganador del año pasado, Danilo Di Luca, pasando por Alejandro Valverde, los citados Frank Schleck, Samuel Sánchez, Iban Mayo, Alberto Contador, Aitor Osa, David Etxebarria, Cadel Evans, Davide Rebellin, José Luis Rubiera, José Azevedo o Patxi Vila, la sopa de letras que podemos organizar es importante a la hora de buscar nombres de posibles aspirantes al podio final.

Por no hablar de Óscar Freire, que se estrenará por primera vez en la rutas de Euskadi, Toni Colom, Juan Manuel Garate, Pietro Caucchioli o Eugeni Petrov, que se presentan con otras aspiraciones.

A la Vuelta al País Vasco no le faltan nombres de aspirantes a poder ganar. Eso sí, no hay tantos favoritos como puertos, 34, ni siquiera tantos como kilómetros tiene la última contrarreloj, 24, pero al menos 15 corredores tomarán la salida con esa etiqueta.

Una criba diaria

El paso de los días acabará por ir reduciendo esa lista de nombres. Si hacemos una criba inicial, antes de que comience la carretera a realizarla, podemos ir separando el grano de la paja. Y entonces nos encontramos con nombres muy concretos como los de Alejandro Valverde, Alberto Contador, Frank Schleck o el holandés Thomas Dekker.

Ellos parece que están en las mejores condiciones para ser capaces de ganar en Zalla. El único pero que se les puede poner es que sus diferencias con respecto a Di Luca, Aitor Osa, Toni Colom o Davide Rebellin son escasas y van a estar marcadas por un recorrido muy complicado, principalmente en sus tres primeras etapas en las que se pasarán 22 puertos, con final en una subida selectiva en Lerín. Será el momento de ver quiénes han venido con la idea de meter el manillar para no perder tiempo, para estar delante. Tenemos que pensar que las condiciones meteorológicas van a ser las ideales, que no va a llover, que el tiempo va a respetar a los ciclistas.

Si no lo hace estaríamos hablando de otra cosa muy distinta, de una carrera diferente, incontrolable, en la que se pondrían en juego, o mejor dicho adquirirían valores situaciones que normalmente pasan desapercibidas. Situar una contrarreloj final el último día de carrera puede conseguir que la prueba vaya bloqueada hasta ese momento por cuatro o cinco equipos que prefieran jugársela en un terreno seguro antes que intentar arañar segundos en otro lado.

No hay un gran contrarrelojista, si exceptuamos a Alberto Contador, Thomas Dekker o Haimar Zubeldia, aunque el guipuzcoano no contará cara la victoria final, por lo que tenemos que movernos en el terreno de la especulación, de lo que corredores como Valverde, Schleck, Aitor Osa, Azevedo o Rubiera sean capaces de hacer. La Vuelta al País Vasco no tiene un solo nombre, no hay un corredor que de la impresión de que pueda dominar con claridad, lo que nos lleva a tener que hablar de la importancia de los equipos.

El que quiera ganar va a tener que estar respaldado por un potente bloque para ir solventado las situaciones que se vayan produciendo en carrera. Esta Vuelta al País Vasco se presenta como un choque generacional y viendo los aspirantes al triunfo, esa teoría está más vigente que nunca. El asalto de los jóvenes al poder de la carrera será real. En abril hay un buen número de ciclistas que están ya competitivos, lo que reforzará la forma en la que se corra.

La Vuelta al País Vasco es una carrera en la que siempre han andado bien los corredores italianos, pero que desde 1997 sólo ha tenido un ganador de ese país nacionalidad, Danilo Di Luca.



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