En tierra de hombres se inscribe en la tradición de las mujeres que, más por necesidad que por bravura, se tienen que enfrentar a su entorno social machista y laboralmente discriminador o peligroso. Norma Rae y Silkwood, también Erin Brokovich, vienen a la memoria con esta nueva ocasión para que Charlize Theron demuestre que puede sobrevivir en la interpretación sin glamour. El esquema es tradicional y se adorna con el siempre resultón juicio, con el atractivo añadido de que la historia está basada en hechos reales.
Josey, el personaje de Charlize Theron, que tiene ocasión de aparecer sucia, demacrada y cansada, viene de un matrimonio desastroso y tiene que salir adelante como puede, eso sí, con ayuda de sus padres que la acogen. La única ocasión de trabajar está en una mina, en la que por si no fuera poco el esfuerzo físico, hay que enfrentrarse al carácter machista y bruto de la mayoría de la plantilla, que es masculina. Las mujeres que ahí trabajan, se han acostumbrado a las frases hirientes, las miradas despreciativas o los acosos sexuales, pero nuestra heroína no está dispuesta.
La crónica en flashback de esa reivindicación de sus derechos tiene un colofón, en la parte final del juicio, un poco ruborizante, condescendiente con el más puro estilo telefilme facilón. Pero el resto del relato que dirige Niki Caro, responsable también de Whale Rider, tiene fuerza e interés. Las intenciones del argumento son loables y aplaudibles, lógicamente, y las fortifican unas imágenes muy bien trabajadas de todo el entorno laboral de Josey, una especie de monstruo industrial visualmente muy sugerente en manos del director de fotografía Chris Menges.
El otro pilar son las interpretaciones: frente a las exageraciones del papel de Monster, aquí Charlize Theron está más creíble y auténtica, y las presencias de Francis McDormand, Woody Harrelson y Sissy Spacek son de las que nunca fallan. Quizá es poca cosa al lado de lo que se ha visto en los Encuentros de Cine y Derechos Humanos, pero como ficción hollywoodense basada en hechos reales, funciona.