JACA. DV. El Pirineo oscense era antes blanco y verde. Ahora empieza a ser también rojo: rojo ladrillo. En los últimos años un verdadero «boom» inmobiliario se ha desatado en Jaca y su comarca y en Sabiñánigo y su entorno: un rosario de grandes urbanizaciones, campos de golf y núcleos de casas cercanos a las pistas de Candanchú o Formigal. Los responsables políticos aseguran que el desarrollo urbanístico está siendo controlado, que la protección natural afecta a más del 50% de la jacetania, por ejemplo, y que las zonas construidas apenas alcanzan el 3% del territorio. Pero coordinadoras ecologistas alertan de la «marbellización» del Pirineo.
El norte de Huesca se está convirtiendo en el paraíso de la segunda residencia. Según estimaciones del sector inmobiliario, más del 60% de los compradores procede del País Vasco, casi un 20% de Zaragoza y un porcentaje similar de Madrid. Mamen, de la agencia Pirineos, centro inmobiliario, en Jaca, afina aún más: «Casi la mitad de compradores viene de Gipuzkoa». Antes sólo se buscaban las estaciones de esquí en invierno y los paseos por el monte en verano. Ahora se ofrecen campos de golf y urbanizaciones de descanso a sólo dos horas de carretera, que se verán sensiblemente reducidas cuando entre en servicio la nueva autovía de Pamplona a Jaca. El tramo navarro está ya a punto de inaugurarse y la parte aragonesa se adjudicará en breve.
«Turismo diesel»
Jueves a mediodía. Jaca está tranquila. La histórica presencia militar sigue siendo notable y los locales hosteleros están a medio gas, a la espera del desembarco masivo del fin de semana. Un rápido sondeo entre bares y comercios permite algunas conclusiones. «El vasco es el turismo mejor recibido. Es gente que gasta en restaurantes, que compra en las tiendas, que está en la calle. El otro gran bloque de turistas que recibimos procede de Zaragoza. Lo llamamos turismo diesel: gastan poco y corren mucho», aclara una conocida hostelera localidad.
Las agencias inmobiliarias florecen. El abanico de ofertas es amplio: a partir de 150.000 euros puede encontrarse un apartamento en la propia Jaca, y de ahí los precios se disparan. La urbanización construida en Badaguás, entre Jaca y Sabiñánigo, por la promotora Fadesa, es la mayor y la más simbólica por muchas razones. Son 784 viviendas en un viejo pueblo que estaba semiabandonado. Contará con campo de golf, áreas comerciales, hotel y casino. Buena parte de las casas se vendió sobre plano y sus precios se han revalorizado en poco tiempo. Un empresario donostiarra cuenta que compró un chalet adosado en construcción por 40 millones de pesetas hace dos años y ahora se lo adquieren por casi sesenta millones.
Para los ecologistas Badaguás es símbolo de lo que no hay que hacer. Mariano Polanco, de la Plataforma en Defensa de la Montaña de Aragón, entidad que agrupa a diferentes asociaciones, denuncia que ese proyecto nació como una «recuperación de un viejo pueblo pirenaico», pero de aquel buen propósito sólo queda la torre de la iglesia. «El resto es una construcción de casas de carácter más mediterráneo que pirenaico, parece un pueblo andaluz trasplantado a Huesca, y el campo de golf no es más que la tapadera para ocultar una gran operación inmobiliaria».
Los ecologistas muestran su preocupación por una política construccionista «que llena el Pirineo de casas, y además como segundas residencias, lo que da apariencia fantasma a urbanizaciones construidas en muchos casos con la excusa de 'revitalizar' pueblos semiabandonados y hace soportar todos los servicios a los vecinos». La Plataforma denuncia que el gobierno de Aragón no está frenando una política que «puede suponer el fin del Pirineo». Y el propio Polanco apunta un caso: Sabiñánigo. «Es un municipio que apenas tenía 3.000 viviendas y ha desarrollado planes para construir más de otras 3.000, y sin ni siquiera reformar su Plan General».
Hay numerosos campos de golf previstos en todo el prepirineo, desde Berdún hasta Biescas, pero el gobierno aragonés ha paralizado el proceso en una decisión reciente «para establecer una reflexión sobre el modo en que está creciendo Huesca».
La Plataforma en Defensa de las Montañas de Aragón nació en 2002 para «vigilar» los entornos de las pistas de esquí a la vista de los planes de reforma y ampliación acometidos en el Pirineo oscense por la sociedad Aramon, participada al 50% por el gobierno de Aragón y al 50% por Ibercaja. «No estamos en contra del esquí, sino en contra de que el esquí sirva de tapadera a grandes operaciones inmobiliarias», concluye Polanco.
Conducir por las carreteras oscenses sigue siendo un espectáculo donde la montaña despliega todos sus encantos. Pero las grúas y las vallas anunciando nuevas promociones inmobiliarias aguardan ahora detrás de algunas curvas. Las fuentes oficiales recuerdan que todas las nuevas construcciones se acometen respetando una estricta normativa de alturas y densidad. Los ecologistas insisten en la «marbellización» con preocupación.
Ahora un nuevo mojón apunta en el desarrollo. La candidatura para que Jaca se convierta en sede de los Juegos Olímpicos de Invierno en 2014 es vista como una oportunidad por unos y como la amenaza de «pérdida del paraíso» por otros. La construcción del nuevo gran palacio del hielo de Jaca avanza como testigo de la polémica.