La proliferación de plataformas es un síntoma de «excelente salud social». Esta es la opinión de Pedro Ibarra, catedrático de Ciencia Política de la UPV y autor del libro Creadores de democracia radical: movimientos sociales y redes de políticas pública. Admite que la participación social en los procesos decisorios puede dilatar los plazos, pero añade que las soluciones que se adopten responderán mejor a los intereses generales.
- ¿La proliferación de plataformas obedece a alguna razón especial?
- Obedece a que las instituciones políticas cada vez son mas incapaces de resolver problemas colectivos. También a que cada vez hay más personas que no ceden de forma eterna, incondicional y pasiva la gestión de los intereses de la comunidad a las instituciones políticas. En consecuencia, creen que ejerciendo una ciudadanía activa pueden alcanzar mejor esos intereses colectivos.
- ¿Son síntoma de salud social o reflejo de un comportamiento antisistema imposible de contentar?
- Son síntoma de un excelente salud social, de conciencia ciudadana, de sentirse concernidos y protagonistas en el logro de lo bienes públicos. Salvo excepciones marginales, no son comportamientos antisistémicos, y por tanto las instituciones deben - y además pueden- responder a esas demandas, a ese protagonismo ciudadano. Y si no quieren hacerlo, quién se resiente es la democracia en cuanto que la misma se asentaría en una sociedad civil reducida a la pasividad. Y una situación así nada tiene que ver con la democracia
- ¿Son un lastre para el desarrollo de las infraestructuras o, por el contrario, contribuyen a la mejora de los proyectos?
- Hay que romper el estereotipo de que cuantos menos decidan y mas rápidamente lo hagan, mejor. La participación ciudadana en los procesos decisorios puede retrasar las decisiones, pero seguro que las mismas son más justas, responden más adecuadamente a los intereses generales.
- ¿No existe una cierta contradicción en las sociedades occidentales entre la demanda de servicios y al mismo tiempo la negativa a asumir las molestias que producen? Este efecto se ha denominado "no en mi patio trasero", o lo que es lo mismo, resuélvame el problema, pero lejos de mi casa...
- Sin duda el fenómeno NIMBY (not in my back yard; no en mi patio trasero ) obedece a un lógica distinta al de ese protagonismo ciudadano. Aquí no aparece tanto una actitud y práctica de defensa de los intereses del conjunto del comunidad, sino mas bien la movilización de una agregación de intereses privados muy localizados. Aunque en ocasiones, y en determinadas plataformas, están presentes estas actitudes, en el conjunto de las coordinadoras ciudadanas dominan más los objetivos públicos que lo privados
- ¿Es posible el desarrollo económico y al mismo tiempo no molestar a ningún colectivo?
- No es posible. Y no pasa nada. A no ser que lo que realmente defienda ese colectivo sea otra forma de desarrollo económico. Entonces lo que está en juego no es un conflicto entre el Bien del desarrollo económico y el Mal de los pequeños intereses egoístas de un grupo, sino un conflicto general sobre cuál es el desarrollo económico más adecuado para alcanzar el bienestar colectivo, el desarrollo humano
- ¿Las instituciones cuentan con los movimientos sociales a la hora de diseñar los proyectos?
- En general parece haber crecido esa atención en las instituciones locales, aunque todavía hay mucha desconfianza mutua en la relación entre movimientos e instituciones.