Sábado, 1 de abril de 2006
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ANÁLISIS por Enrique Vázquez. 'Vuelta a empezar'
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Dos días después de las elecciones en Israel y uno después de la entrada en funciones del Gobierno islamista palestino se produjo el primer atentado suicida en dos meses y el primero que puede ser atribuido a los Mártires de al Aqsa en más de un año: un palestino de 24 años, Mahmud Masharka, se suicidó y mató de paso a cuatro colonos israelíes en el paso de Kedumin. Teniendo en cuenta el río de sangre que corre desde que el 28 de septiembre de 2000 estalló la segunda Intifada (unos cuatro mil muertos, mil de ellos israelíes) el asunto parece menor, pero el contexto político en que se produce le confiere relevancia y le da titulares.

La explosión en Gaza del coche de Jalil al Guga, dirigente de los Comités de Resistencia Popular, pareció ser una represalia inmediata de Israel, aunque su Gobierno lo niega. Lo cierto es que el autor no es miembro de Hamás, que observa escrupulosamente la tregua alcanzada en febrero del año pasado y la respuesta, en primera instancia, debería ceñirse a la tradición de matar a los compañeros del atacante. De hecho, la Yihad Islámica ha pagado con muchos muertos su decisión de no observar el alto el fuego el año pasado.

Pero los mártires proceden, sin duda, de Atah, aunque no tienen relación orgánica con el partido que es el del presidente Abas y ha rehusado entrar en el gobierno que ofreció Hamás. Atah pasó a ser así una especie de reserva realista disponible para cuando, bajo el peso del boicot a Hamás, la escasez y el aislamiento, el pueblo se exaspere y exija al presidente Abas que disuelva el Parlamento, para lo que tiene poderes, y convoque nuevas elecciones que ganaría Atah.

¿A quién matar? A los militantes de los mártires, desde luego, los compañeros del suicida, por muy laicos y hostiles a Hamás que sean. ¿Al ministro del Interior, el islamista Said Siam, viejo conocido de las cárceles israelíes, que lleva dos días en su despacho y a quien se le negarán poderes reales para ejercer su función porque el ministerio no está bajo control de quien debía, de haber ganado Atah, el coronel Dahlan, bien visto por Israel y por Washington?

A la situación en su conjunto le costará cambiar: Condoleezza Rice ya ha hecho saber que no tiene objeciones que hacer al plan territorial de Ehud Olmert y la crisis financiera es un hecho para el gobierno palestino, contra las cuerdas. El suicida laico, no islamista, ha venido a recordar, trágicamente, que las cosas pueden volver donde solían.



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