MOSCÚ. DV. Por cuarto día consecutivo, la céntrica Plaza de Octubre de Minsk continuó ocupada por manifestantes que exigen la repetición de los fraudulentos comicios presidenciales del domingo, en los que Alexánder Lukashenko, el último dictador de Europa, obtuvo el 82,6% de los sufragios. Por la mañana, los protagonistas de la protesta, jóvenes en su inmensa mayoría, no pasaron de los 500. A partir de las siete de la tarde, cuando la gente salió del trabajo o de los centros de enseñanza, el número de concentrados llegó a los 5.000. Al caer la noche, en la plaza no quedaban más que unas 300 personas acampadas en una veintena de tiendas de campaña.
Alexánder Milinkiévich, el candidato que quedó en las elecciones en segundo lugar con un 6% de los votos, se pasó el día otra vez por la Plaza de Octubre para dar ánimos a sus seguidores. «No pretendemos hacer que caiga Lukashenko sino despertar a la oposición», admitió Milinkiévich en un arrebato de realismo. La Policía sigue vigilando de cerca la protesta y hostigando a veces a quienes intentar unirse a ella, pero no ha intervenido todavía para disolverla.
Por su parte, Alexánder Kozulin, el candidato socialdemócrata, que obtuvo en los comicios algo más del 3% de votos, llamó a sus partidarios a abandonar la Plaza de Octubre y acudir a la concentración convocada para el sábado. Kozulin explicó que no hay que exponer a la gente al frío y a la posibilidad de ser detenidos o golpeados por las Fuerzas del Orden.