El libro Armería Vasca de lujo en el siglo XIX fue presentado ayer en el auditorium de la Casa de Cultura Portalea. Su autor es el profesor de la Universidad de Vigo, José María Peláez, quien tiene una pasión tan intensa por las armas, que llega a decir que «son objetos vivos».
- ¿Cuál es la consideración actual de las armas antiguas?
- Llevo unos cuarenta años con el tema y creo que hay que partir de la base de que las armas antiguas de bella factura en realidad son objetos de arte. Pero no es así considerado a veces. En todos los países cultos, el coleccionismo de armas antiguas es un renglón más dentro de las antigüedades como son las porcelanas, los relojes, los muebles, etc. Pero en el País Vasco no se le ha dado el tratamiento que se merece pese a ser una importante cuna armera.
- ¿Qué aspectos influyen en la preservación de las armas?
- El coleccionismo es uno de los sectores que mejor preservan las piezas pero aquí tenemos el reglamento más duro de Europa en lo que se refiere a las armas antiguas. Tener un arma del siglo XVIII obliga a disponer de un libro de coleccionista expedido por la intervención de armas, hay que pasar un examen psicotécnico. Luego ese arma queda registrada. En caso de que quiera venderse es imprescindible que exista otro comprador con otro libro porque de lo contrario es imposible desprenderse de ese arma. Estos aspectos no favorecen en nada al coleccionismo.
- ¿Cómo valora el público las armas?
- Hay que gente que en cuanto oye la palabra arma le produce una especie de rechazo. Es preciso hacer una labor para que la gente entienda que las armas antiguas son antigüedades, especialmente si son de lujo como las que trata el libro.
Armas de guerra
- ¿Qué nos puede decir de las armas de guerra?
- En el ámbito de las armas de guerra, el País Vasco fue el que llevó siempre la voz cantante de los centros armeros. El 85% de los suministros de armas para la Corona de España se hicieron en el País Vasco. Otros centros como Ripoll en Cataluña y la armería madrileña se dedicaron más al tema de las armas civiles y de lujo. De los tres centros armeros en el siglo XVII, el mejor es el de la armería catalana con una tipología de armas muy atractiva, atendiendo más al ámbito decorativo que al de calidad de arma. La armería madrileña alcanzó unas cotas altas de calidad en el siglo XVIII. El testigo lo recoge la armería vasca del siglo XIX, hablando de armas de lujo.
- ¿Cómo se comienza a hacer armas de lujo?
- Es en el siglo XIX cuando un grupo de maestros armeros, en unas condiciones tremendamente difíciles entre guerras civiles continuadas, empiezan a hacer armas de lujo. Se convierten en autopatrones y afrontan unos gastos tremendos en compra de materiales pese a que estaban en una situación incierta. No sabían si las podrían vender por la situación de guerra y con el país en la peor situación económica de la historia. Pese a que no cuentan con ayudas, llevan a cabo unas obras incomparables.
- ¿Qué pasa posteriormente con estas obras?
- Estas obras van a parar a los sitios donde son más valoradas, que no ha sido aquí. Por ello, se ha hecho un esfuerzo con este libro de recopilación iconográfica. Todas las piezas del libro son interesantes porque constituyen una auténtica escuela armera por sus carácterísticas de diseño, de decoración. Lamentablemente en las subastas internacionales, la gente habla de la armería madrileña o de la de Ripoll pero se desconoce la armería vasca.
«Me planteé el libro como una deuda moral con el País Vasco»
José María Peláez es un apasionado de las armas antigua y no tiene inconveniente en alabar a los armeros vascos.
- ¿Qué meritos puede destacar de los armeros vascos?
- Es gente que entendió una serie de factores y de virtudes que están muy en la idiosincrasia de este pueblo. Ellos constituyeron un tejido socioeconómico al que deben el éxito las transformaciones de la industria guipuzcoana del siglo XIX. Muchas empresas actuales a lo mejor no existirían si no hubiese habido en tiempos anteriores un soporte que permitió una continuidad porque cuando se acabaron las armerías artesanas aparecieron los centros armeros industrializados y se dio paso a la construcción de la máquina herramienta. Es de justiciar de reivindicar la labor de estos armeros.
- ¿Qué le incitó a escribir el libro?
- Me crié y tuve mi primera juventud en el País Vasco. Tenía una deuda moral y por ello me plantee el libro. También quería aprovechar los conocimientos que he adquirido a lo largo de los años en museos, con coleccionistas, en subastas, en museos por afición. Me parece que tenía la obligación de este mal negocio que es hacer un libro.
- ¿Tiene interés la gente en las piezas perdidas?
- A la largo del tiempo se han ido perdiendo piezas y la gente tiene interés en conocerlas. Aquí hay capacidad económica de sobra para intentar recuperar las piezas perdidas. porque la gente se muestra interesada en conocer los puntos donde se venden como certámenes.
- ¿Qué aportación hizo la armería de Eibar a la armería vasca?
- La armería en esta zona se desarrolla fundamentalmente en dos poblaciones, Eibar y Placencia aunque con predominio muy claro de Eibar. Hay armeros insignes como Ramón de Zuluaga Ubera. La primacía de la armería vasca del siglo XIX está radicada en Eibar, donde está centrada el grueso de la producción de piezas de armería de lujo.
- ¿Que tipo de piezas son las que vienen en el libro?
- Hay muchas armas de todo tipo, fundamentalmente largas y cortas. Un gran cantidad de armas cortas fueron hechas para uso civil o militar. No eran armas de reglamento sino que seguían una estilística más o menos similar. También hay unas armas cortas que podemos llamar de superlujo, por ejemplo, una de Juan Esteban de Bustindui, quien fue alcalde de Eibar.