Este experimento de Emaús en la calle, a modo de taller, también analiza la respuesta del público que se acerca. Está el ciudadano pasivo, que mira sin acercarse (la mayoría). El activo, el que se coloca lo guantes y participa en la clasificación de materiales (ayer no vimos a ningún ciudadano activo) y un tercer caso es el del vecino que rechaza acercarse a la basura.
Sea como sea, con este proyecto se persigue sensibilizar a los ciudadanos a que hay que separar la basura en origen y no arrojar todo o casi todo a la bolsa de basura. «Sabemos que es una tarea que requiere dar mucha información, pero esto de la basura es un problema de todos y todos somos responsables», explicaba una técnico de Emaús que se encarga de esta campaña divulgativa que recibe el nombre de Basuroscopio.