Martes, 21 de marzo de 2006
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SAN SEBASTIÁN
SAN SEBASTIAN
El escáner a la basura demuestra que no se recicla todo lo deseable
Emaús inició un experimento para sensibilizar a la ciudadanía a que separen la basura y reciclen más Una camioneta recorrerá los barrios y 'diseccionará' las basuras a la vista
El escáner a la basura demuestra que no se recicla todo lo deseable
Dos monitoras separan la basura de las bolsas para comprobar si es corrrecto el reciclaje. [SARA SANTOS]
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DATOS
Objetivo: Esta campaña no pretende tener un carácter científico sino «pedagógico y sensibilizador», ya que su objetivo es concienciar a los ciudadanos para que generen menos basura en sus domicilios y reciclen más.

Divulgación: La camioneta de Emaús se situará cada día en un barrio y a la vista se irán abriendo las bolsas de basura para separar los contenidos, y se invitará a la gente a que colabore

Fechas: Hasta el día 31. Posteriormente darán los datos y se hará una muestra en FNAC

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SAN SEBASTIÁN. DV. Ayer comenzó el experimento. La Fundación Emaús va a analizar hasta el día 31 unas 100 bolsas de basura depositadas en diferentes barrios de San Sebastián para conocer el grado de implicación de los donostiarras en el reciclaje y la reutilización de los residuos sólidos urbanos.

A través de la campaña Basuroscopio, que cuenta con el apoyo del Gobierno Vasco y del Ayuntamiento de San Sebastián, a lo largo de dos semanas dos monitoras especializadas se encargarán de abrir cada bolsa de basura y analizar su contenido y se ofrecerán guantes y mascarillas para que los ciudadanos colaboren en este estudio.

Primeras diez bolsas

Este experimento comenzó ayer. La camioneta de Emaús recogió al azar diez bolsas de basura depositada por vecinos donostiarras en los barrios de Ibaeta, Miraconcha y Parte Vieja. La camioneta aparcó junto al mercado de la Brecha y dos chicas, con guantes y mascarilla, comenzaron a abrir una por una las diez bolsas de basura. La operación era abierta al público con la idea de que las personas que se acercaban a ver qué ocurría viesen lo que se arroja a la basura y a la vez que participasen en esta disección de los desechos. Nadie se animó a ponerse los guantes para participar en este taller pedagógico y a la vez sensibilizador.

Las dos jóvenes de Emaús fueron vaciando una a una cada bolsa de basura. Separaban los materiales y los reclasificaban introduciéndolos en bolsas separadas.

Este fue el resultado de una bolsa de basura retirada en la Parte Vieja una vez que se separó su contenido y posteriormente se pesó: materia orgánica (1,15 kilogramos); plásticos (11 gramos); papel (42 gramos); textil (9 gramos); productos metálicos (4 gramos); vidrio (10 gramos); productos indeterminados (4 gramos).

Este fue un ejemplo de una de las bolsas de basura analizadas, ya que la tendencia era similar en casi todas. Una primera conclusión, a pesar de que hay que esperar a analizar las cien bolsas en las que se va a basar este estudio, es que no se arroja a la basura periódicos ni vidrios.

Al parecer, según indicaba una técnico de Emaús, existe una mayor sensibilización con el reciclaje con determinados productos, como es el papel prensa y las botellas de vidrio, que se arrojan en mayor medida a los contenedores. A pesar de esa costumbre positiva con el papel prensa, a la basura se arroja bastante papel de envoltorios de artículos de alimentación. Las latas de refrescos también aparecen en la basura, cuanto es un artículo que se puede reciclar y para ello está el contenedor de envases, el de color amarillo, que es exclusivo para envases de plástico, latas metálicas o envases tipo brick.



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