Martes, 21 de marzo de 2006
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Una veintena de grandes empresas y pymes apoyan el nuevo contrato
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PARÍS. En su cruzada en favor del Contrato Primer Empleo (CPE) , el primer ministro, Dominique de VillepinVillepin, obtuvo ayer el apoyo de un selecto grupo de una veintena de jefes de grandes empresas y de pymes, entre los que estaban Claude Bébéar (Axa), Denis Ranque (Thales), Thierry Desmarest (Total) o Charles Beigbeder (Poweo). Para todos ellos, es necesario salvar el «psicodrama» actual, ya que el CPE es «un buen contrato» que hay que «salvar». Más inquisitivo, el ministro delegado para las pymes, Renaud Dutreil, instó a los antiCPE a recuperar el «sentido común» y dejarse de «ultimátum» y de amenazas de huelgas.

El camino ofrecido en esa reunión para desbloquear la situación parece que pasaría por reducir a la mitad el actual periodo de prueba de dos años y por justificar el motivo del despido, que son los dos puntos claves y más conflictivos del CPE. Dos puntos que, al estar escritos blanco sobre negro en la ley de igualdad de oportunidades, donde se inscribe el CPE, no pueden ser modificados por decreto, lo que ata bastante las manos al Gobierno a la hora de maniobrar para salir de esta crisis.

También el presidente del Banco Central Europeo (BCE), el francés Jean-Claude Trichet, salió ayer en auxilio de Villepin, al indicar que para luchar contra el «paro masivo» se necesita «flexibilidad». Una flexibilidad del mercado laboral que rechazan de plano los sindicatos, estudiantes, pero también la izquierda, en la oposición. Es el mensaje que le llegó al primer ministro en las dos reuniones que mantuvo ayer tarde con jóvenes, una en Matignon (en la sede del Gobierno) y otra en el Ministerio de Educación, aunque a ninguna de ellas fueron representantes del principal sindicato de estudiantes, el Unef, ni de otros que animan la protesta.

Que retire el CPE fue la petición que le hicieron el pasado viernes los presidentes de universidades y que le renovó ayer el Partido Socialista (PS), cuyo número uno, Francois Hollande, ha prometido que derogará el CPE si ganan las elecciones presidenciales y legislativas de 2007. La exigencia de retirada del Contrato Primer Empleo fue respaldada ayer asimismo por la Confederación Europea de Sindicatos por entender que «este tipo de medidas instala de forma duradera a la UE en el terreno del dumping social». Más insospechado es el apoyo a los estudiantes brindado por la actriz estadounidense, Sharon Stone, quien,se encuentra de paso en la capital francesa para promocionar su reciente filme Basic Instinct 2, opinó que «la gente tiene derecho a saber por qué se la contrata o despide» y que «no es justo aprovecharse de la debilidad de los parados».

Nicolas Sarkozy, ministro del Interior y posible candidato conservador a las elecciones presidenciales de 2007, eludió ayer posibles responsabilidades en la crisis y dijo que la posible retirada de la medida «es una decisión que depende exclusivamente del primer ministro». «Me reuní con él ayer (por el domingo) y le ofrecí mi punto de vista», apuntó Sarkozy, durante una visita a Córcega. «Con los estudiantes hay que mantener siempre una vía de diálogo, permanecer receptivo. Precisamente porque estamos seguros de nuestras convicciones hay que dialogar. El diálogo es esencial. Francia lo necesita», declaró el ministro del Interior, en una desautorización implícita de la táctica de firmeza empleada por el primer ministro. Desde el comienzo de las movilizaciones contra el CPE, el Gobierno ha estado preocupado por la posibilidad de un incidente grave. En 1986, un joven murió a causa de los golpes asestados por agentes después de una manifestación contra un proyecto de ley, que el Gobierno acabó por retirar.



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