Martes, 21 de marzo de 2006
 Webmail    Alertas   Boletines     Página de inicio
PORTADA ÚLTIMA HORA ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES


DEPORTES
XABIER FERNÁNDEZ | PARTICIPANTE EN LA VUELTA AL MUNDO CON ESCALAS
«Entró tanta agua en el barco que pasamos momentos de peligro real»
Ha terminado su participación en la Vuelta al Mundo y, recién llegado de Brasil, pasará apenas cuatro días en casa antes de afrontar la temporada de 49er.
«Entró tanta agua en el barco que pasamos momentos de peligro real»
Xabier Fernández ha sido uno de los tripulantes del 'Movistar' en la Vuelta al Mundo con escalas, que ha dejado para centrarse en la carrera olímpica. [F. DE LA HERA]
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

Dieciséis meses ha durado la aventura de la Vuelta al Mundo para Xabier Fernández, entre construcción del barco, entrenamiento y regata. Tres aviones y 24 ho-ras de viaje tardó en volver de Brasil, pero el domingo por la mañana ya hizo 40 kilómetros en bici, antes de atendernos amablemente en su casa, donde dentro de poco serán tres. «¿Hay que adelgazar!» dice este hombre, todo sacrificio y energía.

- Bajarse del barco en Río, ¿fue un alivio o una pena?

- No es pena, porque estaba pensado así desde hace mucho tiempo, incluso antes de empezar la regata. Además, ahora empiezo otro proyecto super ilusionante con Iker -Martínez- para preparar los Juegos Olímpicos de Pekín. Sí es verdad que la regata se me ha pasado rápido y que me hubiera gustado terminarla. Por otro lado, al estar tanto tiempo con la misma gente, se crea un vínculo y por ahí sí que puede venir un poco la pena de dejar el barco.

- Con el entrenamiento del año pasado entre Australia y Vigo y la regata de este año, entre Vigo y Río de Janeiro, ha realizado como dos medias vueltas al mundo. ¿Le cuenta como una vuelta?

- Sí, algo así. En millas he hecho bastante más que una vuelta al mundo. También estoy contento porque en el espacio de un año he pasado dos veces por el Cabo de Hornos. Hay mucha gente que nunca ha podido navegar por allí.

- La última etapa, entre Nueva Zelanda y Brasil, resultó agónica. Primero la vía de agua, luego la parada en Ushuaia, más tarde ralentizados para llegar a la meta...

- Tuvimos un problema serio y lo pasamos mal. Una vez arreglado, el barco iba al cincuenta por ciento desde Ushuaia a Río y tardamos tres días más de lo esperado.

- ¿Cómo fue el momento en el que les entró agua?

- Yo estaba en cubierta. Era de noche. La verdad es que todas estas cosas suceden de noche y con mala mar. Hacía mucho viento y navegabamos muy rápido. Nos entró mucha agua y hay que decir que tuvimos bastante suerte. Estábamos justo en un cambio de guardia y nos dimos cuenta enseguida. Si tardamos más en verlo, hubiera podido ser demasiado tarde.

- ¿Cómo actuaron?

- A los cinco minutos del aviso ya había muchísima agua, por encima de la rodilla. Teníamos la doble tarea de parar el barco y de achicar, pero a mano, porque se fue la luz y no funcionaban las bombas. Con tanto viento y mala mar, es muy complicado parar el barco. Hacía falta gente abajo para achicar pero hacía falta gente arriba para parar. Aunque parecía una locura, en un momento dejamos de achicar para ponernos todos a bajar las velas.

- Momentos de tensión...

- Sí, pero el ordenador central sí funcionaba y habíamos mandado el SOS a la organización. Al ir segundos, sabíamos que había barcos por detrás, que respondieron y podrían estar en cuatro-cinco horas en la zona. Lo bueno fue que Chris, el que se encarga de la electricidad, pudo hacer los puentes, aunque recibió unas cuantas descargas. Sólo de 24 voltios, pero igual le cayeron cincuenta. Ya con las bombas de achique funcionando resultó más fácil.

- ¿Pasaron miedo?

- Pues sí. Después ha salido por internet algún artículo del diseñador, diciendo que estos barcos no se pueden hundir gracias al sistema de compartimentos estancos. Pero éstos están preparados para vías de agua en proa o popa, no en el centro del barco. Por eso sí hubo momentos en los que pensamos que nos ibamos para abajo.

- La mayoría de sus compañeros tienen más experiencia en alta mar. ¿Alguno había vivido un episodio más peligroso?

- No, para todos fue el más heavy. Lo hablamos a los pocos días y así lo reconocieron. Pero bueno, en aquellos momentos de tensión nos remangamos todos, cada uno dio el máximo y pudimos salvar la situación. Incluso alguno estuvo preparando los víveres y kits de supervivencia para las balsas salvavidas.

- ¿Aquella pieza -la tapa que cubre por debajo la unión del casco con la quilla- se rompió por defecto? ¿Por exigirle demasiado?

- No lo sé. Otros dos barcos también rompieron. Nosotros ya llevábamos casi una vuelta al mundo entera sin problemas y por eso no habíamos cambiado la quilla, pero ahora se cambiará y se dará prioridad a la seguridad, aunque eso signifique más peso y menos prestaciones.

- El más grave fue el último, pero antes habían tenido otros problemas.

- Sí. Entrenando habíamos hecho 20.000 millas sin problemas y en regata tuvimos varios contratiempos que no nos dejaban estar a nuestro nivel. En la regata de Melbourne a Wellington, incluso con algún problemilla, pudimos ganar. Y en la última, antes de lo que nos pasó, estábamos segundos, navegando muy bien.

- Y, con tantas trabas, ¿dónde llegan las alegrías?

- Hay muchos buenos momentos. Sin ir más lejos, antes del incidente, la etapa estaba siendo trepidante. Condiciones de viento duras, pero bonitas, el barco a tope, mucho trabajo... Estábamos cerca de romper otra vez el récord del mundo de millas recorridas en 24 horas.

- Supongo que ganar la etapa de Wellington sería una liberación.

- Fue una etapa muy intensa y mucho más dura de lo que la gente pensaba. Comparaban los cuatro días que hay de Melbourne a Wellington con navegaciones de veinte días, pero en realidad fue más exigente, tanto porque la zona es muy especial, como porque no tuvimos un minuto de respiro.

- Y superaron al ABN Amro 1, que ha ganado todo lo demás. ¿Tiene la victoria ya en el bolsillo?

- Si tuviera que apostar de mi dinero, no tendría ninguna duda. Aparte de la ventaja de muchos puntos que lleva, está navegando tácticamente muy bien. Se están mostrando muy superiores. Pero sí que veo posible quedar segundos.

- ¿No le puede pasar nada al ABN?

- Hombre, queda la etapa transatlántica, que es dura. Vas por el Norte y hace muy mal tiempo, pero es de unos seis días. Si le pasa algo, estaremos en igualdad de condiciones, porque, salvo los dos ABN Amro, los demás hemos perdido una etapa. Nosotros, casi dos.

- Desde el principio se dijo que diez personas eran demasiado pocas para este barco.

- Y se ha confirmado. El anterior era de 60 pies, más seguro y competían doce. Ahora tiene 70 pies, es mucho más rápido y vamos diez. Eso significa que tienes que quitar horas de sueño.

- ¿Cómo son los turnos?

- De cuatro horas por la noche y de seis por el día. Tienes que dormir, o descansar, lo más que puedas. Si hace muy mal tiempo, tienes que hacer una hora más. Una hora que quitas al sueño. Y entre que te vistes o desvistes y cuando comes, también quitas tiempo.

- Al final, ¿cuánto duermen?

- Poco, muy poco. Te pueden despertar si hay que hacer una ma-niobra, porque los cinco de cubierta no lo pueden hacer sin ayuda y también hay que cambiar la distribución interior del barco.

- ¿Qué tal fue la convivencia a bordo?

- Bien. Cuando hace mal tiempo tienes todos los sentidos puestos en el barco, pero, con buen tiempo y navegación fácil se entablan las conversaciones.

- ¿La comunicación con los de casa?

- Un par de veces por semana me llegaba un e-mail y yo intentaba contestar. Me informaban de lo que pasaba en casa o de cosas gordas que sucedían en el mundo.

«Sólo una vez vimos a uno de los rivales en alta mar»

- En internet se muestran gráficos de situación real y parece que los barcos van cerca. ¿Cuántas veces ven a un rival en alta mar?

- Nunca. Para ver a otro barco tienes que estar a seis o siete millas, y además con buen tiempo, que casi nunca hace. En esta última etapa sí coincidimos con el Piratas del Caribe a poca distancia, y era muy bonito verles navegar. Pero eso es la excepción a la regla.

- Entonces, volviendo a la tecnología, ¿cuánto tiempo ocupan en saber dónde están los demás?

- Cada seis horas sabemos la posición los barcos y toda la información es válida. Sabes por dónde ha ido cada uno, los vientos que hay en esa zona... Es muy importante saber dónde están los demás.

- Un tripulante de otro barco escribía hace poco que «una ola traía mi esquela». Pasaba por sexta vez por el Cabo de Hornos y dijo que nunca había pasado tanto miedo.

- Nosotros pasamos con 50 nudos de viento, cosa que no había visto nunca, con olas enormes y muy mal tiempo. Pero yo no siento ese peligro. Es verdad que las olas te van pasando por encima y que tenemos que ir atados y agarrados. En un descuido, te puedes ir al agua. Pero en nuestro barco se ve mucha seguridad. Todos tienen experiencia y haces las cosas con mucho cuidado.

- ¿Qué tal su segundo paso por Cabo de Hornos?

- Parecido al primero, porque las dos veces pasamos a medio gas y de noche. Una pena, porque hubiera sido bonito ver tierra.

«Ahora nos vamos a centrar en el 49er»

- Ha estado poquísimo tiempo en casa en los últimos 16 meses. ¿Cómo se lleva?

- En verano mi mujer estuvo en Sanxenxo y también vino a Ciudad del Cabo y Melbourne. Estar tanto tiempo fuera de casa se lleva bien, porque estás en lo que te gusta. Ya estoy acostumbrado.

- ¿Cuántos días tiene de descanso entre la Vuelta al Mundo y el trabajo con Iker en 49er?

- Llegué el sábado por la noche y el miércoles-jueves iré a Santander. Sé que Iker lo tiene todo preparado para empezar a entrenar fuerte desde ya. En tres meses se juega la temporada de 49er y pa-ra nosotros es muy importante recuperar sensaciones, porque ya el año pasado se pasó casi en blanco. Pekín está a la vuelta de la esquina y los demás han seguido en el 49er, mientras nosotros estábamos en la Vuelta al Mundo. Hay que ponerse a tope para las regatas, sobre todo Mundial, Europeo y preolímpico de China.

- ¿Le va a costar amoldarse al barco pequeño?

- No creo. Ya el año pasado hicimos la misma jugada y no tuvimos problemas. Otra cosa es el peso, porque he estado trabajando mucho el físico y tengo que perder 4-5 kilos. Tenemos que centrarnos en la carrera olímpica, porque los Juegos son nuestra prioridad. Ya habrá tiempo para Copas América o Vueltas al Mundo más adelante.

- ¿Haría otra Vuelta al Mundo?

- Sí, seguro. Pero no es fácil. Este año somos siete barcos y eso supone 70-80 personas. Es complicado entrar ahí.











Vocento
Monitor de tráfico Bidegi Canal Meteo Webcam