Martes, 21 de marzo de 2006
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DEPORTES
CICLISMO
El imputado asegura que sólo recuerda haber atropellado a uno
El imputado asegura que sólo recuerda haber atropellado a uno
Sebastián Fernández. [S. SALAS]
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LAS PETICIONES
El fiscal

1. Las secuelas determinan la incapacidad absoluta para su trabajo.

2. Las bicicletas han sido tasadas en 6.781,16 euros

3.Dos penas de 60 días-multa y privación del carnet por ocho meses.

4. Indemnizar como responsables directos el acusado y las compañías 'Allianz' o AXA a los herederos de Ricardo Ochoa en 210.354,24 euros y a Javier Ochoa en 200 pesetas a las lesiones, días en curar y hospitalarios y secuelas.

La acusación particular

1. Prisión de cuatro años por Delito de Homicidio Imprudente, y seis de privación del carnet de conducir.

2. Tres años de prisión por el Delito de Lesiones Imprudentes.

3. Indemnizar a Ricardo Ochoa y María Fresdesvinda por la muerte de Ricardo Ochoa con 241.973 euros. A Javier Ochoa en la cantidad final de 4.196.858 euros y a los padres con 109.987.

4. De las cantidades responderá AXA Aurora Ibérica.

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MÁLAGA. DV. Sebastián Fernández López, el conductor que atropelló a los hermanos Otxoa, fue el primero en declarar. Lo hizo visiblemente afectado. Ojeroso y tenso tras cinco años viviendo «una auténtica pesadilla», según dicen sus allegados, hubo un momento en que se reconoció predestinado. «Estaba para mí», aseguró, refiriéndose al atropello. A grandes rasgos, su versión de los hechos fue la esperada por la acusación particular: Sebastián Fernández negó que invadiera el árcen de la carretera por la que entrenaban Ricardo y Javier y aseguró que el accidente se produjo cuando él intentaba adelantar a uno de los ciclistas y éste hizo un movimiento extraño y se fue contra su coche. El imputado, de hecho, aseguró que sólo recordaba haber chocado contra uno de los hermanos Otxoa -no supo decir con cual de los dos- y no acertó a explicar cómo se produjeron las heridas gravísimas del otro.

El profesor universitario malagueño recordó que el día de autos salió de Cañete la Real, donde había estado inspeccionado las obras de remodelación del castillo, a eso de las cuatro de la tarde, tras tomar un tentenpié: una cerveza y un pincho de tortilla. Al llegar al municipio de Cártama, en una curva que conocía a la perfección pues hacía este trayecto una vez por semana, vio a dos ciclistas. Según él, se encontraban «a unos 30 metros y corrían paralelo, uno por la línea del arcén y el otro, el más retrasado, por dentro de la calzada». Fue a éste al que, según dijo, atropelló en una zona de perfecta visibilidad a una velocidad que, en su opinión, sería de entre 40 y 60 por hora. «Para mí que iba en tercera», comentó, antes de explicar cúal fue su reacción tras el impacto. «El cuerpo del ciclista chocó contra el cristal solté el volante y fui frenando poco a poco hasta que paré el coche», afirmó. ¿Y el otro ciclista? Sebastián López aseguró que no tenía «conciencia» de haberle atropellado. «No vi al otro hasta que me puse a buscarlo», declaró.

El inculpado, al que defendía Pedro Apalategui, un prestigioso abogado malagueño famoso por su defensa de Dolores Vázquez en el caso de Rocío Wanninkoff, insistió en que no se despistó y alegó que había «una confusión» en el sumario: la relativa a la distancia entre la curva y el lugar del impacto. En el informe pericial se habla de unos 125 metros y según él serían «25 o 30», una distancia tan pequeña que hace difícil de entender, como señaló uno de los abogados de la acusación particular, la declaración del inculpado a la Guardia Civil en la que aseguró que desde que vio a los ciclistas hasta el momento del atropello pasaron 20 segundos.



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