Lunes, 20 de marzo de 2006
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OPINIÓN
Cartas
La polémica obra de Leo Bassi
El diario de la Santa Sede, L 'Osservatore Romano ha publicado un artículo en el que se refiere a «un espectáculo teatral que caricaturiza al actual pontífice, se ríe de su predecesor, se lanzan oscuras amenazas hacia los católicos y se incita a la apostasía». La obra, que busca aumentar su público con la bastarda estrategia de la polémica por la polémica, ha sido objeto de una querella interpuesta por el Centro Jurídico Tomás Moro por ser ofensiva contra las creencias religiosas. Han sido numerosas las denuncias de ciudadanos indignados por los contenidos de esta provocación de Leo Bassi.

Sorprende también que el presidente del Parlamento Europeo, José Borrell, diga, en referencia a las viñetas sobre Mahoma, que si esos mismos dibujos tuvieran que ver con otras religiones, por ejemplo la cristiana, probablemente hubieran provocado también una emoción considerable, colocando así todas las reacciones en el mismo saco. Pero a diferencia de cuanto ha sucedido con las viñetas de Mahoma, en el caso de la infumable obra de Leo Bassi, los católicos han recurrido a defender sus derechos ante los tribunales y en la prensa. Y es que la libertad religiosa es el quicio del sistema de libertades, porque afecta a lo más íntimo y personal del hombre, su conciencia. Atentar contra las convicciones y los sentimientos religiosos no aumenta la libertad de una sociedad y paraliza el verdadero progreso humano.



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